Pedro Bello: Apasionado base cordobés

Pedro Bello: Apasionado base cordobés
Con el Cajasur Córdoba.

Javier Ortiz Pérez

Pedro Bello es quien nos cuenta hoy su historia, la de un base cordobés de 1,80 que disputó un único partido ACB con el Unicaja 91-92. Todo un amante del baloncesto, como vais a poder comprobar.

“Empecé jugando en Córdoba en alevines. Nuestra generación ha sido la más exitosa de toda la historia del baloncesto cordobés: ganamos la liga provincial todos los años y en los campeonatos de Andalucía siempre llegamos al menos a semifinales, logrando dos años convertirnos en campeones autonómicos. Incluso fuimos terceros en el Campeonato de España de 1988 en Santiago de Compostela.

Esta época fue maravillosa a nivel deportivo y humano, porque aparte de compañeros éramos una familia. Pero llegó un momento que Córdoba a esta generación se nos quedó pequeña y me fui a Málaga fichado por el antiguo Caja de Ronda, actual Unicaja, donde permanecí durante mis dos años junior, vinculado al primer equipo, entrenado con ellos y formando parte durante algunas períodos de la plantilla junto a jugadores como Fede Ramiro, Rafa Vecina, Mike Smith... de los que aprendí muchísimo. Incluso debuté en ACB.

Después de mi periplo en Málaga volví a Córdoba para jugar en Primera B, a la cual había subido esa temporada. Hicimos un año magnífico con Javier García Alonso de entrenador y con muchos jugadores jóvenes de Córdoba en el equipo. Durante las siguientes temporadas estuve en Primera y EBA hasta que una grave lesión de rodilla jugando en Calpe (Alicante) me hizo cambiar el rumbo de mi vida.

Regresé a Córdoba para recuperarme y jugué en equipo como La Carlota y Universidad de Córdoba de inferior categoría, pero con la misma ilusión que cuando lo hice al máximo nivel. Terminé la carrera de Magisterio y aprobé las oposiciones de maestro. Durante cuatro años más simultaneé mi pasión por el baloncesto con mi profesión. Mi último año fue en EBA en Villanueva de Córdoba y ahí decidí colgar las botas.

Mi juego desde categorías inferiores se caracterizó por ser rápido y desequilibrante, y como tuve muy buenos entrenadores y compañeros que hicieron que fuese muy bueno tanto técnicamente como tácticamente. Con la lesión de rodilla cambió mi estilo de juego, potenciando desde ese momento mi juego estático y mi lanzamiento exterior.

Los mejores recuerdos del baloncesto sin duda fueron todas y cada una de las personas que conoces durante toda tu trayectoria deportiva, los viajes, las sensaciones, la competición, la amistad... Siempre intenté ser feliz jugando al baloncesto, cuando lo hice al más alto nivel o en equipos de inferior categoría deportiva aunque no humana y con los años empecé a apreciar todo lo que los distintos entrenadores me han enseñado, como jugador y como persona.

Lo peor, sin ningún tipo de duda las lesiones que en ocasiones frustran algunos sueños, pero en mi caso me abrieron otros. En la actualidad me dedico a la enseñanza, soy maestro en un colegio de un pueblecito de Córdoba. Mi mujer, que siempre me ha acompañado a lo largo de mi carrera deportiva, me ha dado dos hijas maravillosas. La mayor, Claudia, me ha enganchado otra vez al baloncesto, ahora como entrenador de escuela deportiva en el colegio Divina Pastora, aunque creo que nunca perdí la pasión”.