Rafa Rufián: Pues no, no volvió

Rafa Rufián: Pues no, no volvió
En un partido de competición europea con el Cáceres.

Javier Ortiz Pérez

Antes, el actualmente exitoso director general del Rio Natura Monbus, José Luis Mateo, ejercía como periodista. Y en acb.com escribía a veces artículos tan interesantes como este, en el que glosaba algunos casos de jugadores que habían disputado únicamente un partido en la máxima categoría. Uno de los que mencionaba era el de Rafa Rufián, que había conseguido saltar a la pista en la temporada 2000-01 con el Cáceres.

Fue en un partido ya decidido contra el Canarias Telecom. Y esto es lo que le contaba Rufián a Mateo: “3:30 para la conclusión y Manolo Flores nos ordena pedir el cambio a Albert Berenguer y a mí. Madre mía, allí me veo yo, con 18 años y defendiendo a Xavi Fernández. En esto que Tim Perry agarró un rebote, me la dio y, como mi compañero de estreno estaba de palomero, ejecuté ese pase bombeado que me ha hecho entrar en la historia, según parece. Pero volveré”.

Aquello lo dijo en el 2002, pero no ha vuelto ni, salvo monumental sorpresa, lo va a hacer. Su carrera en estos doce años ha transcurrido entre las categorías federativas (mayoritariamente la EBA, aunque también asomándose un poco a Oro y Plata) y actualmente sigue jugando, aunque sea para matar el ‘gusanillo’, en el Aceitunas Fragata de Morón de la Frontera, siendo uno de los bases más destacados del grupo D. Su actividad profesional está centrada en un negocio familiar de pintura y decoración en Sevilla.

Conocí a Rufián en aquella época del debut ACB. Era un chaval majísimo y me pareció que sigue siéndolo cuando charlamos el otro día después de varios años sin hacerlo. Él mismo reconoce que quizás le faltaba algo de nivel técnico para haber llegado más alto en el baloncesto. Se basaba en un físico espectacular: era de los que corría la pista arriba y abajo, defendiendo obsesivamente a su par, siempre atento al robo. Pero tenía problemas para anotar.

Cuando mejoró su tiro no consiguió dar el salto. Y conoció España, desde luego: Cartagena, Badajoz, Mérida, Huelva, Ourense, Los Barrios, Tíjola… Hace tres años se asentó en la zona de Sevilla y juega en el equipo de la vecina Morón, “el club de mejor organización de todos los que he esado. Sin embargo, curiosamente, al mismo tiempo ejerce la dirección deportiva del Qalat, club de Alcalá de Guadaira, que es donde vive. “Reconozco que es un poco raro”, afirma, sonriente.

Rufián es de San Fernando, justo al lado de Cádiz. Allí empezó a destacar y fue fichado por el Cajasur de Córdoba. “De pequeño era anotador, basado en que tenía muy buenas ‘patas’, como suele decirse. Luego ya me fui adaptando a lo que necesitaban mis equipos. Había gente de más talento ofensivo al lado”, cuenta. En los últimos años dice que ha aprendido a leer mejor el juego y de hecho anota más sólidamente, pero el físico, a sus 32, ya no le acompaña tanto. “¡Es que si fuese así estaría en la NBA!”, exclama. Un tipo muy jovial.