Robert Conley: Mejor en Girona, fan de Dusko

Robert Conley: Mejor en Girona, fan de Dusko
Ocho partidos brillantes en Girona.

Javier Ortiz Pérez

Robert Conley tuvo tres contratos en España. Y los tres temporales. No era en absoluto mal jugador y quizás hubiese merecido algo más de confianza, pero parece que su rol era el de adaptarse bien a suplir a otro alero lesionado y más tarde abandonar el equipo sin ningún trauma. Desde luego, los hay que valen especialmente para eso: en once años en el baloncesto FIBA totalizó 15 equipos distintos de nueve países diferentes. Una pasada, ¿no?

A Conley le vimos por primera vez por aquí en el 2004 como sustituto de Luke Recker en el Casademont Girona hasta que se recuperase de su lesión de pretemporada. Tuvo un arranque explosivo y de hecho en la octava jornada fue nombrado jugador de la semana tras sus 39 puntos de valoración (30+11) frente al Bilbao. Fue su último encuentro ya que Recker ya estaba listo.

Inmediatamente el Baskonia, siempre atento al mercado, le incorporó en el lugar de Travis Hansen. En Vitoria, teniendo que repartir mucho más la tarta de los puntos y los minutos en pista, su papel fue bastante menos relevante. Y de hecho no concluyó la liga regular, siendo evidente que ya no entraba por el ojo de Dusko Ivanovic, sobre el que, pese a todo, habla bien, como veremos más adelante.

Después siguió su gira: Serbia, Italia, Puerto Rico, Francia… hasta que la ACB volvió a cruzarse en su camino en la 2009-10. Bilbao recurrió a él para once partidos y no acabó de encajar. Cerró así un balance de 40 encuentros en España con 9 puntos y 3,1 rebotes de media, sin olvidar que esos números se elevaron a 19,2 y 6,6 en Girona.

Cuando le he pedido sus impresiones sobre aquello esto es lo que ha escrito: “Mis recuerdos sobre España están llenos de gratitud. Disfruté de la oportunidad de vivir en ciudades como Girona, Vitora y Bilbao y pude aprender una nueva cultura y jugar al más alto nivel fuera de la NBA. Jugar para Fotis Katsikaris y Dusko Ivanovic fue una buena recompensa, por no mencionar el privilegio de estar en pista con Scola, Splitter, Calderón, Prigioni y enfrentarte a otros que también han llegado a la NBA. Puedo decir que jugué para el mejor entrenador de Europa, Dusko. Aprendí mucho de él, muchas cosas que pienso utilizar cuando yo entrene”.

Ahora vive en Atlanta, donde prepara esa deseada segunda parte de su carrera baloncestística: el banquillo. “Desde que me retiré como jugador (su último equipo fue el Poitiers francés en el 2010) he estado haciendo ‘scouting’ de la zona del sureste del país para la página de internet globalbasketball.com. Y he estado trabajando hacia conseguir un trabajo como entrenador u ojeador en la NBA. Tengo muchas esperanzas de que este verano esto se haga realidad”.