José Ángel Martín de Francisco: Añorado ‘Morti’

José Ángel Martín de Francisco: Añorado ‘Morti’
Anotando con Cajabilbao.

Javier Ortiz Pérez

Hacía tiempo que quería traer aquí a José Ángel Martín de Francisco, conocido en el mundo del basket como ‘Morti’. El próximo 14 de diciembre se cumplirán diez años del fallecimiento de un jugador significativo para su época: uno de esos pívots nacionales que lo daban todo y encontraban siempre hueco en las plantillas, ya fuese de ACB o Primera B. Aparte de por la huella personal que dejó en quienes lo conocimos, lo seguimos teniendo un poco presente en la figura de su hijo Nacho Martín, el corajudo ‘4’ del Herbalife Gran Canaria que ha heredado muchas de sus virtudes.

‘Morti’ era de Valladolid, pero la parte decisiva de su formación la pasó en el Real Madrid. Fue campeón de España junior y plata en el Europeo de Orleans en la misma categoría en 1974. En 1979 regresó a Pucela, jugando en el entonces Miñón hasta 1983. Justo en la primera temporada en la ‘era ACB’ pasó al Caja de Ronda, con el que vivió un amargo descenso en 1985. La campaña siguiente fichó por el Cajabilbao, con el que logró subir. Lo mismo hizo con el Murcia en 1990. En fin, un jugador competitivo, con fama de defensor inteligente y rocoso, de los que siempre lo daba todo por el equipo. Tampoco le faltaban fundamentos, sobre todo en el poste bajo.

Tras su retirada (su último equipo fue el Obradoiro 91-92, ya con 37 años) fue un agente importante, llevando los asuntos de muchos jugadores jóvenes. Tenía un talento especial para detectar el talento de futuro. Y estaba siempre muy encima de sus representados. Recuerdo haber visto con él algún partido en las cabinas de prensa del pabellón Multiusos de Cáceres y cómo sentía cada acierto y cada error de sus chicos como si fueran propios. En el 2004 perdió la larga batalla que mantenía con la enfermedad.

Recupero para conocerle un poco mejor algunos extractos de una entrevista que le hizo Pere Ferreres en Nuevo Basket (número 127, diciembre de 1984):

“Creo sinceramente que reboteo regular, tengo la condición de que no lo hago todo bien, pero tampoco lo hago todo mal. Soy irregular. Y puedo hacer partidos buenos y malos. Soy un jugador imprevisible muchas veces, porque me salen partidos muy completos y luego hay otros que paso de un gris total”.

“Hay buenos jugadores que no son populares. Influye mucho la imagen, la publicidad, que le ayuden los periodistas de la ciudad. Hay jugadores que han tenido grandes padrinos y otros que no. Esa es la clave, aunque no tan importante como el trabajo personal de cada uno, que es en verdad la clave del éxito”.

“Tener éxito es vivir en una nube muy grande, aunque siempre hay que mirar abajo y tener cuidado no te caigas de ahí. Vivir en paz con uno mismo es ser, ante todo, una persona honesta, fiel a los amigos, fiel a unas ideas sobre todo, tener una estabilidad muy grande en el hogar”.

“Aparte del baloncesto tengo muchas aficiones. Lo que pasa es que el baloncesto acaba por absorberte. Tal y como está el deporte, es prácticamente imposible compaginarlo con otra actividad. Y admiro de verdad a la gente que lo puede hacer, esas personas que se sacan una carrera a la vez que juegan en un equipo de élite. Yo puedo decir que lo intenté, pero en segundo de Económicas lo dejé porque no podía”.