Joan Colomé: Al basket por casualidad

Joan Colomé: Al basket por casualidad
Temporada 91-92.

Javier Ortiz Pérez

El de Joan Colomé fue uno de estos casos en los que alguien acaba jugando al baloncesto por puro talento, casi por casualidad. “Yo era futbolero y hacía atletismo. De basket, nada de nada”, cuenta, con una sonrisa en la boca. “De hecho, en mi pueblo, Santa Coloma de Farners (a 25 kilómetros de Girona) lo que más hacía era cross. Y llegué a ser campeón provincial”, añade.

De hecho, su inicio en el deporte de la canasta fue muy casual. “Tenía 12 años. Una tarde llovía y los que jugábamos al fútbol no podíamos hacerlo en el patio, así es que nos metimos en el pabellón. Allí estaban los del baloncesto y su entrenador nos dijo que no podíamos unirnos a ellos si no nos metíamos en el equipo. Así es que yo al menos me inscribí para poder jugar aquella tarde. Parecía una broma, pero que tuvo continuidad”, relata.

Lo que vino después resultó increíble: “En el equipo federado ya en 1º de BUP empecé a jugar una liga muy fácil, pero destaqué. Promediaba 50 puntos. Mis padres tienen guardadas actas de partidos con 85 puntos. No sé cómo, pero tenía facilidad para anotar”.

Esas exhibiciones llegaron a oídos de Miquel Nolis, que entonces llevaba la cantera del Joventut. En 1986, con quince años, se lo llevó al club verdinegro, donde solamente estuvo una temporada. “A la siguiente volví porque el Club Baloncesto Girona quería hacer un proyecto fuerte en sus categorías inferiores con muchos chicos de la tierra. La verdad es que nos juntamos muchos que luego llegaríamos a ACB, como Alfons Ribas, Toni Espinosa, Albert Brea, Gerard Darnés... Lo hicimos muy bien en juniors”, recuerda Colomé, que se autodefine como “un escolta reconvertido a base”.

El debut en la máxima categoría no tardó en llegar. Fue en el Palau Blaugrana en un partido de la temporada 89-90 con prórroga que finalmente ganó el Barcelona al Valvi (104-100). “Alfred Julbe me dijo que saliese cuando faltaban cuatro minutos, con el marcador igualado, y jugué todo hasta el final. Teníamos muchos problemas de faltas y se había lesionado Jordi Pardo. Fue muy raro verte defendiendo a Epi cuando prácticamente tenías colgado un póster suyo en tu habitación”.

Entre esa campaña y las tres siguientes no llegó a tener un papel de peso en el primer equipo, totalizando 51 partidos y seis puntos de promedio. Cuando se intentó que fuese cedido al Tradehi de Oviedo, prefirió quedarse en Girona y centrarse en el ámbito laboral que había iniciado anteriormente en el mundo inmobiliario. No volvería a ‘oler’ la élite, con alguna temporada más desperdigada en Segunda División y EBA. “Incluso me fui a jugar a un año al fútbol, en un equipo de veteranos”, dice.

En ese mismo negocio de la compra-venta y alquiler de viviendas continúa. Recientemente, y tras muchos años de compartir aventura con más socios, se ha establecido por su cuenta y ha fundado Finques Colomé en la capital gerundense, donde también ofrece propiedades en la costa.

Sin perder de vista el deporte, ahora, con 43 años, ha vuelto al cross. “Hace poco he sido subcampeón provincial de veteranos, de 35 a 45 años. A ver si el año que viene consigo ser campeón”, apostilla.