Quique Bárcenas: El central de Aranjuez

Quique Bárcenas: El central de Aranjuez
Luchando por la posición en Murcia.

Javier Ortiz Pérez

Muy simpático este Quique Bárcenas. Otro de los que empezó a jugar ya muy mayor y que casi de un día para otro se vio envuelto en el baloncesto profesional. En su Aranjuez natal, al sur de Madrid, pasaba inadvertido para los grandes clubs de la capital. No era extraño porque él más bien lo que practicaba era fútbol y piragüismo.

Curioso: jugaba de central y normalmente protegía la portería de una meta que llegaría a Primera División, Juan Luis Mora, que sobre todo es recordado por su paso por el Oviedo. Pese a su altura, ya cercana a los dos metros, el baloncesto no acababa de llamarle, y eso que, señala, “parecía que se me daba bien y había disputado alguna maratón de partidos”. Pero un buen día un amigo suyo le animó a acompañarle a unas pruebas fuera de Aranjuez. “A mí me pareció una locura, pero al final fui con él y nos cogieron a los dos”, recuerda.

Luego tuvo que recuperar el tiempo perdido. “Trabajé muchísimo porque realmente no sabía hacer nada, ni siquiera tirar a canasta. Me costó muchísimo. Hubo uno de los años en Fuenlabrada en el que estaba en tres equipos para poder acumular experiencia. Así que poco a poco fui pasando de jugar en posiciones interiores a hacerlo de ‘3’”, apunta.

Efectivamente como alero alto se ganó la vida honestamente primero en ACB con Estudiantes (95-99) y León (99-2000) y después en LEB en Los Barrios (2000-01), Complutense (2001-02), Murcia (2002-06, incluyendo un ascenso en el 2003) y La Palma (2006-07). Su última experiencia fue en la 2009-10 con el Illescas en la Adecco Plata. Casi siempre tuvo un papel más bien complementario, haciendo daño con su corpulencia a los exteriores contrarios, que tampoco podían despistarse con su tiro lejano.

Según cuenta, el baloncesto le ha dado “muy buenos valores que después he ido aplicando en lo que podemos llamar ‘vida normal’”. La ‘vida normal’ es de regreso a Aranjuez (“echaba mucho de menos estar en casa y cuando pude lo hice en busca de una estabilidad”) y ejercer como encargado en un supermercado ‘Ahorra Más’. Poco ‘glamour’ para alguien que acumula 130 partidos en la máxima categoría (4 puntos y 2,4 rebotes en 13 minutos de media), pero hay que pagar las facturas. “Le estoy muy agradecido al baloncesto porque, aparte de lo que ganes o pierdas, lo que acabas teniendo es un montón de amigos en todos los lados”, apunta. Parece una persona muy feliz.

Lo único malo es que, entrando en el terreno de las anécdotas (esta es bastante desagradable), el actual es un mal momento para apellidarse Bárcenas. Él no tiene nada que ver con el ex tesorero del Partido Popular encarcelado, pero su hermano y su padre (fallecido hace un año) se llaman Luis. “Una vez llamaron a casa de mis padres de madrugada insultándole. Fue increíble”, cuenta Quique.