Enrique Arrojo: El biólogo granadino

Enrique Arrojo: El biólogo granadino
Entrando a canasta

Javier Ortiz Pérez

Quique Arrojo disputó 13 minutos repartidos en cinco encuentros con el Oximesa de Granada (su ciudad natal) de la temporada 87-88. Era un alero de 1,95 que terminó siendo biólogo. Por eso mismo debe saber bastante de genes: los suyos baloncestísticos se los ha transmitido a sus dos hijas, Belén (que la pasada temporada jugó en el Ciudad de Burgos de la Liga Femenina y ha llegado a ser internacional) y Laura, que va por el mismo camino, aunque es más joven.

En todo caso, el padre ofrece una visión poco habitual cuando se le pregunta por como percibe su etapa en la máxima categoría española. “Tengo un recuerdo agridulce, puesto que, al menos en mi caso, jugar y disfrutar en mi equipo de este deporte resultó tarea casi imposible, pues valores importantes de un juego de equipo como trabajo, sacrificio, compañerismo, etcétera fueron ignorados en beneficio de las posiciones jerárquicas de otros jugadores dentro del equipo”.

Según añade, “todo esto hizo que mi paso por lo que actualmente es la Liga Endesa fuera efímero”. Efectivamente, era aquel Oximesa un club peculiar, con fama de que ser dominado por los hermanos Álvarez (los gemelos José y Luis) y en el que americanos como Joe Cooper solían caer bastante a menudo en la indisciplina. Su presidente, José Antonio Murado, fue un gran impulsor del baloncesto en Granada, pero también es recordado por su fuerte carácter.

Arrojo cuenta que prefirió jugar “en competiciones inferiores dentro del club Digsa Loja”, donde destaca que “sí pude disfrutar de este deporte”. Pese a todo, comenta que vivió su debut con el primer equipo granadino “con sorpresa pero con mucha ilusión”. Fue en un encuentro ganado apuradamente ante el Forum Valladolid. Estuvo en pista cinco minutos y no llegó a anotar. “Me consideraban un ala-pívot con buena visión de juego y buen juego interior”, recalca.

Actualmente, es doctor en Ciencias Biológicas (especialidad Botánica) y profesor de Biología en enseñanza secundaria. Incluso ha publicado algún libro, como esta Guía del Parque Natural de la Sierra de Carril, centrada en su flora y vegetación.

“Sigo practicando el baloncesto con amigos y entreno a equipos femeninos de categorías inferiores”, apunta. Pero como ya hemos indicado al principio, su máxima relación con el basket viene de la mano de quienes llama “sus dos niñas”. A Belén y a Laura Arrojo las entrenó y seguramente contagié la ilusión por el deporte de la canasta. “A día de hoy, sigo su evolución dentro del baloncesto en sus competiciones respectivas, Belén en Liga femenina 1 y selección española y Laura en competición junior y Liga Nacional”, destaca.