Michael Smith: 50 puntos en La Fonteta

Michael Smith: 50 puntos en La Fonteta
Pamesa 93-94 (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Michael Smith, ¡qué pedazo de jugador ofensivo! De los mejores que pasaron por España en los años 90. Hace poco, en enero, se cumplieron los 20 años del día en el que, con el Pamesa Valencia, metió 50 puntos, la marca más alta de la historia del club y en el ‘top 5’ de la propia ACB desde su creación en la 83-84. Además, jugó en Estudiantes (94-95) y Gijón (95-96), promediando en total 20,7 puntos en 70 partidos. Era un ‘4’ que jugaba claramente abierto y que hacía algo más que tirar (por cierto, 44% en triples). Ahora es comentarista de los medios oficiales de los Clippers.

Smith se hizo mormón y estuvo un par de años en Latinoamérica. Sus exhibiciones en Brigham Young le valieron ser el número 13 del ‘draft’ de 1989, aunque no triunfaría en los Celtics en las dos temporadas en las que vistió de verde. En 1993 pisó España sabiendo ya castellano y eso, dice, le ayudó mucho. “Me hizo la vida mucho más fácil”, apunta, con enorme amabilidad.

“Pero incluso si no hubiese sabido la lengua, me hubiese encantado igual España: la gente, el clima, la comida, la pasión por la vida y los deportes”, dice. “Incluso me llegó a gustar el fútbol, que era el principal pasatiempo de la mayoría. ¡A veces pienso que podría volver allí para pasar el resto de mi vida! Me encantó el estilo de vida, cómo la gente disfrutaba de cada momento del día. Aquí en América a veces nos atrapa la velocidad de todo. En otras palabras, trabajo trabajo trabajo hasta el día en el que nos retiramos, que es cuando se supone que la vida empieza. Nunca me gustó esa idea. Prefiero lo que hacen lo que hacen los españoles: disfrutan de todos los días, de los fines de semana, mientras son jóvenes y pueden hacerlo”, añade.

Respecto al famoso día de los 50 puntos contra el Natwest Zaragoza, recuerda bien su porcentaje (19/27 en tiros de dos) y sobre todo el hecho de que “la mayoría de ellos fueron tiros en suspensión”. “Kenny Green taponó cuatro de mis cinco primeros tiros aquella noche y entonces fue cuando me dije que ya no podía fallar más”, apunta.

Smith parecía estar en trance aquellos días: en su siguiente partido, contra Festina Andorra, alcanzó los 41 puntos… ¡con 18/19 en tiros de dos! “Era de locos cuando estaba en racha”, asume. Recuerda con cariño también haberle ganado con el Estudiantes al Real Madrid de Sabonis. “En general fue muy divertido. Me hubiese gustado jugar allí durante años y años”, remarca.

Eso sí, quedó el amargo sabor final del descenso con el Gijón: “No había buenos jugadores. No quiero parecer arrogante, pero no era un buen equipo y no tuvimos el éxito que hubiésemos deseado. Me hubiese quedado allí un par de años más y de hecho estuvimos hablando sobre ello, pero perdimos el ‘playoff’ y bajamos. Fue terrible. Íbamos ganando 2-1 y estuvimos a punto de ganar el cuarto, pero lo perdimos, y también el quinto. Mis habilidades eran mejores a medida que estaba en equipos mejores. Honestamente, era muy buen pasador, pero eso no se notaba porque porque en aquel equipo los compañeros no finalizaban las jugadas. Pero no pasa nada. Me encantó la ciudad y la gente”.

Se define como “un alero bajo que era alto, con habilidad para el pase y el tiro. En España pude jugar más al poste porque no había ‘cuatros’ tan dominantes como en la NBA. Mi auténtica posición era la de ‘3’. Nunca fui un gran dominador de balón y, si volviese a ser jugador, lo que más trabajaría sería eso para poder jugar en todas las posiciones, incluso como escolta o base”.

Sobre su vida actual, dice que es “estupenda”. “Estoy casado con una chica de Nueva York que tiene familia madrileña por parte de padre. ¿Podéis creer que tengo diez hijos? Cinco chicos (tres de los cuales juegan al voleibol) y cinco chicas (una al baloncesto). Los más pequeños son los gemelos, un niño y una niña de seis años. Son muy buenos bailando y han ganado incluso algún campeonato en la California Ballroom Dance”, cuenta.

Lleva como comentarista de los Clippers ya 17 años, lo que le permite tener una perspectiva muy cercana de laNBA: “No me sorprende que haya españoles jugando aquí y que estén teniendo éxito. Me encantan Pau y Marc Gasol. Ambos son genios del baloncesto con el talento que tienen. Ricky Rubio también lo es. Debería tirar mejor, pero me encanta verle jugar y soy fan suyo. Hace poco conocí a Víctor Claver, ¡ambos jugamos en Valencia! Un buen tipo, muy amable. Yo conozco el nivel de la liga española y nada de esto me sorprende”.

Un tío espectacular que nos reserva una última sorpresa: una foto que nos manda con la camiseta del Barcelona.