Txema Solsona: Hecho para Primera B

Txema Solsona: Hecho para Primera B
Con el Hospitalet 90-91 (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Lo que caracterizó la carrera de Txema Solsona fue que gozó de un enorme prestigio en la segunda categoría nacional, entonces denominada Primera B, y que precisamente eso le ‘dificultó’ jugar más tiempo en la Liga ACB. La ‘dificultad’ es que ese tipo de jugadores solían tener mejores contratos en los equipos que aspiraban a subir que en los que luchaban por la permanencia en lo más alto. Y además, como es el caso de Solsona y de su hermano, Paco, apreciaban mucho el protagonismo que tenían jugando muchos minutos y teniendo responsabilidad ofensiva.

Solsona solamente estuvo unos meses entre los mejores: fue al final de la temporada 88-89 con el Cajabilbao, al que llegó como refuerzo (11 minutos y 2,5 puntos de media en los 13 partidos disputados). Desde luego, lo suyo es el ADN baloncestístico: además de su hermano, Paco, y su sobrino, del mismo nombre y que llegó a debutar en ACB hace unos años con el Menorca, no hay que olvidar que es primo de un histórico como José Luis ‘Indio’ Díaz, del que hace tiempo hablamos aquí.

“Nací en Asturias, pero nos criamos en Venezuela por temas laborales de mi padre, que era el responsable de unos grandes almacenes. Hasta unos años después no volvimos a España”, cuenta. Lo hizo a Barcelona, donde empezó a jugar en el Colegio Maristas. “Hasta entonces no había tocado un balón de baloncesto”, añade. En su ‘auto scouting’, destaca que “tenía muy buen físico, que era lo que me salvaba, y mucho carácter”.

Se hizo un habitual de la Primera B, con un momento particular con el polémico ‘playoff’ entre Juver Murcia y Obradoiro que acabó dando el ascenso a los gallegos 20 años después. Txema Solsona jugaba con ellos y sintió una íntima satisfacción con ver consumado el éxito por fin. Por cierto: fue el jugador sobre el que saltó Mike Smith en un concurso de mates del All Star de la categoría.

Cuando acababa de estrenar la treintena, su carrera acabó en la temporada 90-91 con el Hospitalet (“aquella temporada fue un desastre”). Visiblemente activo en los estudios (terminó dos carreras, Empresariales e INEF), consiguió sacar una oposición en el mundo de la enseñanza. Ahora es jefe de departamento de un ciclo formativo de monitor deportivo en Mollet.

También ha entrenado mucho: en categorías inferiores y también en otras de las ligas federativas, donde ha acumulado ascensos con equipos de la zona como el Montcada y el Sabadell. También dirigió al Cornellá (filial del Barcelona por entonces) en la Adecco Oro. Ahora no cierra la puerta a seguir en los banquillos, pero se lo toma con calma. “He rechazado alguna oferta durante este tiempo. Incluso de alguna selección africana. Tengo que verlo con calma. Me gusta desconectar del baloncesto cuando no estoy entrenando”.