Sharone Wright: Accidente que marca

Sharone Wright: Accidente que marca
En el Forum Valladolid 2004-05.

Javier Ortiz Pérez

No fue cualquier cosa tener por aquí al número 6 del ‘draft’ de 1994, Sharone Wright, primero en la LEB (Ourense 2002-03) y después en el Forum Valladolid en ACB (2005-06), aunque huelga decir que ya no era el mismo jugador que la estrella universitaria de Clemson. Y es que hay un antes y un después en su vida: el brutal accidente de tráfico que sufrió en 1998. Seguro que todos conocemos algún caso similar.

Es un ejercicio muy habitual quién quedó después de un jugador en el ‘draft’. En cuanto a Wright (un 2,11 bastante atlético), encontramos nombres como los de Eddie Jones (10) o Jalen Rose (13). Fue un gran año en cuatro de las cinco primeras posiciones: Glenn Robinson (1), Jason Kidd (2), Grant Hill (3) y Juwan Howard (5).

A nuestro hombre le escogieron los Sixers y no hizo mala campaña de novato, entrando en el segundo quinteto ‘rookie’. Pero en las siguientes tres temporadas (una más en Philadelphia y dos en Toronto) no llegaría a superar aquellos 11,4 puntos y 6 rebotes).

Las cosas no iban bien en los Raptors, que aprovecharon para rescindirle el contrato después de estrellar su coche. Así lo cuenta él en ‘Slam’: “Estaba ayudando a alguna gente en el Museo Harriet Tubman en Macon (Georgia). Iba rápido, a unas 70 millas por hora en un tramo de 40. Mi coche dio varias vueltas y ahí terminó mi carrera, o al menos mi carrera en la NBA. Fueron cuatro o cinco vueltas y en cada una de ellas mi brazo se rompió por un sitio. Fue realmente duro. Y lo más difícil fue que durante la rehabilitación, cuando llevaba seis o siete meses, también me rompí el hombro. Sentí que mi carrera no había sido lo suficientemente larga. Era un jugador sólido”.

En 203 partidos NBA promedió 9,7 puntos y 5 rebotes. Efectivamente parecía que no jugaría más. Estuvo cuatro años lejos de las pistas, pero en la temporada 2002-03 le dieron una oportunidad en Ourense, donde tuvo un rendimiento discreto. Dos años después, y tras pasar por China y Polonia, las puertas de la ACB se le abrieron en Pucela. A Manel Comas le gustaban los jugadores así, veteranos a los que intentaba que se redimiesen. Firmó prácticamente los mismos números que en NBA y LEB (9 puntos y 6,6 rebotes) y su rendimiento en el último mes fue malo, lo que le llevó a no acabar la campaña (cortado tras la jornada 23).

Después de tanto tiempo deseando volver a jugar, la cosa no iba a parar ahí. Tras pasar por Corea del Sur, se ‘hizo fuerte’ en Holanda, primero como jugador y luego como entrenador ayudante de los Eiffel Towers, donde ha ejercido también de manager general. También ha organizado campus en Europa, donde parece haberse sentido a gusto.