Alex Burgos: Raza malacitana, tirador

Alex Burgos: Raza malacitana, tirador
En La Palma.

Javier Ortiz Pérez

Lo que más se recuerda de la carrera profesional de Alex Burgos es, sobre todo, su tiro exterior. “Bueno, sí, se puede decir que de eso he comido muchos años”, cuenta, con desparpajo, un escolta nacido en Málaga y al que le tocó vivir desde la cantera la fusión entre los dos grandes clubs de la ciudad, el Mayoral Maristas y el Caja de Ronda.

Burgos era del Maristas y su integración en la nueva entidad resultó dificultosa para su futuro, aunque no para su formación: si algo había abundante en Ciudad Jardín entonces eran lanzadores. Lo curioso es que él no empezó jugando de ‘2’, sino más bien de base. Su evolución fue la contraria a la habitual. “No era un gran manejador de balón y sacaba más partido a mis cualidades como escolta”, analiza.

“Me crié viendo a gente como Enrique Fernández, Nacho Rodríguez, Peña, los Smith…”, recuerda. No llegó a tener ninguna pequeña oportunidad en el ‘nuevo’ Unicaja, pero, tras un buen año en el Huesca de LEB (96-97), afrontó sus dos únicas campañas en ACB, una con Ourense y la siguiente con Granada.

El recuerdo general es que no lo hizo mal (5,1 puntos en 16 minutos), incluyendo un nombramiento como mejor nacional de la semana al clavarle 30 puntos al Girona (incluyendo 7 triples). Sin embargo, no regresaría a la máxima categoría, especializándose en equipos potentes que aspiraban al ascenso como Manresa, Huelva, Menorca o Bruesa. “Quizás tuve mala suerte porque cuando salí de Granada había varios ACB interesados, pero no acabé en ninguno. Incluso surgió la opción de volver a Málaga. No me quejo por lo que pasó luego porque siempre estuve a gusto en los sitios, disfrutando de muchos minutos y protagonismo en ataque, que es lo que a todo jugador le gusta. Creo que he dejado huella”, añade.

La última vez que se le pudo ver en una cancha fue en el 2010, cuando echó una mano, ya con 35 años, en el Aljaraque, un equipo de la zona de Huelva del que era también segundo entrenador. También dirigió al CB Punta y ahora ha regresado a Málaga, donde ha colaborado con la agencia Winners Factory.

“Está claro que cuando miras todos aquellos años lo que más sientes es añoranza y tiendes a quedarte con los buenos momentos, los importantes”, resume. Él menciona dos: la medalla de bronce en la Universiada de 1999 en Palma de Mallorca con la selección española ‘B’ y la salvación con el Gandía en el 2007, siendo unos tiros libres suyos decisivos.

Otra de sus ilusiones estos días es preparar la sexta edición del Campamento Alex Burgos, una iniciativa que reúne en Punta Umbría a un heterogéneo grupo de chicos que desea pasarlo bien a través del deporte. No solo hay baloncesto, sino también futbol y otras actividades. Hay dos turnos establecidos a lo largo del mes de julio. Para más amplia información, www.alexburgos.es