Eugene McDowell: Sudar para que brillen otros

Eugene McDowell: Sudar para que brillen otros
CAI Zaragoza 86-87.

Javier Ortiz Pérez

Dentro de los artículos que periódicamente dedicamos a jugadores fallecidos a modo de recuerdo y homenaje, hoy le toca el turno a Eugene McDowell, que nos dejó el 25 de agosto de 1995. A quienes siguiesen el baloncesto en los años 80 no les hará falta mucha presentación: jugó tres temporadas consecutivas en ACB con CAI Zaragoza (86-87), Barcelona (87-88) y Cajabilbao (88-89). Y le distinguía sobre todo su especialización en el rebote y la defensa, siendo un jugador que a menudo renunciaba a la anotación. En esas tres campañas promedió 13,6 puntos por partido, una cifra inequívocamente baja para la época tratándose de un norteamericano.

En él brillaban otras virtudes más relacionadas con el esfuerzo y el propiciar que sus compañeros viviesen mejor. Nacido y criado en Florida, no se movió de allí ni siquiera en su época universitaria, cuando jugó para los Gators. Apodado ‘The Dunking Machine’, fue elegido el número 68 del ‘draft’ de 1985 por Milwaukee, no llegaría nunca a jugar en la NBA.

Su primera experiencia europea fue en Nápoles y un año después llegó su primer momento español de la mano de Manel Comas en Zaragoza. Siempre le gustaron al ‘sheriff’ los interiores exagerados en lo físico: McDowell no era excesivamente alto (2,03), pero sí potentísimo a nivel muscular y de piernas. El dúo interior con Claude Riley daba pánico.

Aíto García Reneses le reclamó para el Barça en lo que era su segunda temporada en el banquillo azulgrana. Quizás aquello pudo extrañar en su momento, pero le salió bien: Eugene hizo una buena pareja con Audie Norris y ganó un ‘triplete’ formado por Liga, Copa del Rey y Copa Príncipe.

Seguramente no fue una buena elección para Cajabilbao la siguiente campaña, que no concluyó, sustituido por alguien más anotador como Mike Giomi. No regresaría a España y alargó (aunque poco) su carrera profesional entre Turquía y la CBA. Se retiró extrañamente joven, sin haber llegado todavía a los 30 años, después de haber intentado entrar en la primera plantilla de los Orlando Magic y quedar fuera en el último corte.

¿Qué pasó el día de su muerte? Solo tenía 31. Lo sórdido es que el suceso le sobrevino de madrugada en una discoteca. Según se contó en el Orlando Sentinel, la policía recibió una llamada a las 4.09. McDowell estaba tirado boca arriba en el baño del garito, llamado ‘Puzzles’, adonde había acudido con un grupo de amigos. Los paramédicos no pudieron reanimarle. En el artículo, uno de los detectives que se ocuparon del habla de la posibilidad de que ingiriese cocaína, pero sus amigos lo niegan rotundamente.

Sus últimos trabajos habían sido como portero en un bar, dependiente en una tienda de deportes y también como público en platós televisivos. Incluso parece que hizo un anuncio en el que su mano ‘sustituía’ a la de Shaquille O’Neal. Descanse en paz.