Dontonio Wingfield: Adiós en León… con 24 años

Dontonio Wingfield: Adiós en León… con 24 años
Con los Sonics.

Javier Ortiz Pérez

El ‘malditismo’ siempre está ahí. Y siempre vende, claro. En ese capítulo podríamos englobar a Dontonio Wingfield, con una fallida carrera profesional que tuvo su último (y brevísimo) capítulo en España, en León.

Wingfield tenía solamente 24 años cuando fue cortado por el club leonés a finales de la temporada 97-98. Había entrado por Tellis Frank, pero solamente duró cuatro partidos antes de que su puesto lo ocupase Perry Carter. Era obvio que no estaba en condiciones: 8,3 puntos y 5,3 rebotes en 22 minutos en pista. En su momento llegó a hablarse de una pelea con su compañero Óscar Yebra.

Ya no volvió a jugar nunca más. ¿Quién lo iba a decir del que apenas cuatro años antes era uno de los jugadores más prometedores a nivel ‘high school’ (cuatro títulos estatales consecutivos) universitario? En su momento se habló mucho sobre que, pese a una gran temporada de ‘freshman’ en Cincinatti (16 puntos y 9 rebotes), se precipitó al declararse elegible para el ‘draft’ de 1994, donde solamente pudo ser el 37 con los Sonics. De Seattle le empaquetaron enseguida a Toronto, pero donde acabó fue en Portland. Allí estuvo otras tres campañas en las que no pasó de los 12 minutos en cancha.

Un juguete roto, en resumen. Uno de tantos que tienen un cierto imán para los problemas: sus esperanzas de volver a la NBA se volatilizaron cuando tuvo un grave accidente de tráfico y después fue arrestado por agredir a dos policías que habían acudido a mediar en una pelea con su ex novia. En 1999 fue el juicio y fue condenado a un año de cárcel.

Después, regresó a su Albany (Georgia) natal, donde inició un camino de redención colaborando con organizaciones juveniles al tiempo que terminaba su licenciatura en artes culinarias. En el 2010 volvió a tener ‘mala suerte’: el coche alquilado que conducía fue parado por la policía y resultó que su carnet estaba suspendido. Pero eso no fue lo peor, sino que su acompañante, Chauncey Carter, iba en posesión de una buena cantidad de marihuana. Otra noche en comisaría. Wingfield dijo que no tenía nada que ver con eso y que su arresto había sido “político”, aunque reconoció que fue un error llevar a Carter. “Vi que llevaba una gran bolsa, pero no pensé que fuese nada raro”, comentó. Parece que al final no se presentaron cargos contra él.

En los últimos años ha continuado trabajando con los chicos de Albany. Quizás en el futuro escuchemos hablar de otro Dontonio Wingfield: su hijo, que juega en la Universidad de Ohio, aunque la pasada temporada la pasó en blanco por una lesión.