José Miguel Antúnez: Un atleta con la batuta

José Miguel Antúnez: Un atleta con la batuta
‘Explosión’ en el Estudiantes (Foto: Gigantes)

Javier Ortiz Pérez

Ves las fotos de José Miguel Antúnez de los años 80 y parecen de hoy en día. En aquel entonces resultaba extrañísimo que un base gastase esa musculatura fibrosa, ese atleticismo. No era especialmente alto (1,83), pero sí se veía en él muchísimo trabajo por detrás, mucho gimnasio. En ese sentido, pocos pueden discutir que fue un jugador adelantado a su tiempo.

Antúnez debutó jovencísimo en el Estudiantes, el equipo en el que culminó su formación, en la temporada 84-85. Tenía apenas 17 años y un futuro esplendoroso por delante. Tras un año de cesión en el Logos de Primera B, regresó y empezó a discutirle la titularidad a Vicente Gil. Acabó siendo suya, por supuesto. No muchos pares aguantaban sus penetraciones a canasta y su fuerte ritmo defensivo. Eso sí, siempre hubo cierta controversia sobre él: se le acusó a menudo de abusar del individualismo, de mirar antes su tiro que el pase.

En 1991 acabó fichando por el Madrid, como tanto estudiantil que ha hecho el mismo camino. La internacionalidad ya estaba ahí y acabó sumando 45, además del bronce del Eurobasket de aquel mismo año en Roma. El momento culminante de su trayectoria como blanco fue en 1995, con la Copa de Europa ganada en Zaragoza, la última lograda por el club. Fue titular en la final frente a Olympiacos y en 32 minutos anotó 12 puntos.

A partir de 1998, Granada, Breogán, Francia, Portugal y finalmente Fuenlabrada, en el 2003, fueron sus últimas estaciones. Totaliza la brutal cifra de 601 partidos ACB (solo le superan otros ocho jugadores), con 7,6 puntos en 23 minutos de media. Tampoco podemos olvidar que acudió invitado al campus de los Houston Rockets cuando eso era una auténtica rareza, en 1993. Desde luego, sus formas pegaban bastante allí.

“Jugar profesionalmente fue una parte muy importante de mi vida, en la que me terminé de formar como persona. Te sirven de mucho las experiencias que vives en una cancha y fuera de ella, con momentos extraordinarios. Para mí fue increíble jugar en el mejor club del mundo, el Real Madrid, y ganar títulos, y también pasar por otro muy especial como el Estudiantes”, resume Antúnez.

En su opinión, y hablando de su modelo de base, “es muy importante estar en forma físicamente. Es verdad que en el inicio de mi carrera no había muchos como yo, pero luego ya sí. Es algo que ayuda mucho al juego. Yo tuve la suerte de tener preparadores físicos muy buenos, sobre todo Paco López”.

Por lo que se ve, no ha dejado de ‘machacarse’. “Hago deporte todos los días, pero no me obsesiono con ninguno en concreto. Cuando voy al gimnasio puedo hacer ‘spinning’, ‘cross fit’ o pesas. También corro. En verano suelo coger más la bici y en invierno me he aficionado al esquí, que era algo que no podía practicar cuando era jugador. Busco maneras de divertirme”, cuenta.

Desde luego tampoco ha perdido de vista el baloncesto. De vez en cuando juega con los veteranos del Real Madrid y ha ejercido como comentarista en Canal Plus, Televisión Española, Telemadrid y, al menos en el último Eurobasket, los canales de Mediaset.

En otro plano, tutela la carrera de su hijo Lucas, que, después de estar en la cantera del Estudiantes, se marchó hace dos años a un ‘high school’ de Estados Unidos y en las últimas semanas meditaba qué universidad escoger, después de haber recibido varias ofertas. Una de ellas era de Gonzaga, el mismo sitio donde jugará el hijo de Arvydas Sabonis, Domantas. Tendría gracia que un Antúnez y un Sabonis volviesen a juntarse, como en Zaragoza-95.

El padre habla con entusiasmo del hijo: “Mide ya 1,93 y la machaca con dos manos. Es un base-base, muy buen tirador y que pasa estupendamente a sus compañeros”.

Profesionalmente, Antúnez tiene una consultoría deportiva que trabaja en varios campos: activación de patrocinios deportivos, eventos, relaciones públicas… “Nos adaptamos a lo que necesite el cliente”, resume.