Wendell Alexis: Elegancia personificada

Wendell Alexis: Elegancia personificada
En el Madrid (Foto: Basket16).

Javier Ortiz Pérez

Solamente pasó por España dos temporadas, y bastante lejanas ya (86-87 y 87-88), pero Wendell Alexis es muy recordado. Desde su marcha del Real Madrid le seguimos teniendo muy presente, sobre todo por su extensísima carrera en Alemania, donde, como no podía ser de otra manera, se convirtió en todo un ídolo.

¿Cómo no enamorarse de él con la elegancia con la que jugaba, con esa suavidad con la que se levantaba para anotar, con esa falta de egoísmo pese a sus grandes cualidades? Alexis era uno de esos jugadores que impactaban al instante en aquellos 80 en los que todo parecía nuevo. Su perfil, también: un encestador generoso y sacrificado en pos del equipo.

Desde luego, el Forum Valladolid encontró un buen ‘chollo’ en él iniciada la campaña 86-87. Los pucelanos estaban teniendo problemas disciplinarios con Eddie Lee Wilkins y él ocupó su puesto, aunque no era un interior, sino claramente un ‘3’. Sus 20,5 puntos y 7,3 rebotes le abrieron las puertas del Real Madrid la siguiente temporada en sustitución de nada menos que Larry Spriggs. Y lo hizo razonablemente bien: 17,8 y 5,5, incluyendo un título de la Korac. Pero casi desde el primer momento supo que no iba a seguir, ya que las plazas de extranjero estaban reservadas para Drazen Petrovic y Johnny Rogers. Con este último se buscaba alguien que ayudase más en el rebote y en el juego interior.

Lastimosamente no volvimos a verle por aquí más que de visita. Se convirtió en un americano de referencia en el baloncesto continental sin que se dejase tentar por la NBA (había sido elegido con el número 59 por los Warriors en el 86, justo por delante de Petrovic). Italia, Israel, Francia… y a partir de 1996, Alemania. Allí permaneció, con un pequeño paréntesis en el PAOK, hasta cumplidos los 40 años. Se despidió de la mejor manera posible: con un título, la Challenge FIBA Cup con el Mitteldeuscher… ¡promediando 18,1 puntos! Anteriormente había ganado seis ligas (en otros tantos años) con el Alba de Berlín, y sin bajar de los 16,9. No es extraño que tenga su número 12 retirado.

En fin, lo suyo era ganar y anotar, pero sin que tampoco se le notase mucho. Ah, se me pasaba: ganó el bronce en el Mundobasket de 1998 con aquel equipo de profesionales ‘europeos’ que se formó debido al ‘lock-out’ de la NBA.

En el 2004, casi 20 años después de aquella llamada desde Valladolid, regresó a su país. Ahora es entrenador asistente en pequeño instituto de New Jersey, el NJIT. También dirige entrenamientos personales, siendo en su momento muy importante para la progresión de jugadores como Andrew Bynum.

En el 2013, Marca publicó una entrevista con él. “En la Copa, en Valladolid, perdimos con un tiro sobre la bocina de Solozábal. En la Korac, todos daban por hecho que jugaríamos la final contra la Cibona.¡Nos cargamos a Petrovic! No entendía por qué todo el mundo le temía. Sí, era un gran jugador, pero nadie puede ganar solo. Jugamos la eliminatoria como equipo y así ganamos a un muy buen conjunto. Fue la primera vez que sentí un ambiente eléctrico en el Palacio”, recordaba.