Agustí Cuesta: Escolta fuerte, técnico de cantera, agente

Agustí Cuesta: Escolta fuerte, técnico de cantera, agente
En acción con el Licor 43 (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

¿Por qué pasará a la historia del basket español Agustí Cuesta? Pues un poco de todo: fue un jugador de complemento bastante interesante a finales de los 70 y casi enteros los 80; después se convirtió en entrenador especializado en la formación y suele decirse que ‘descubrió’ a Pau Gasol y lo llevó al Barcelona; ahora es agente de personajes tan relevantes como Xavi Pascual.

El protagonista de esta triple vía que no suele darse demasiado nació en Badalona, por lo que es fácil que imaginar cómo de dentro lleva el baloncesto. Empezó en los Maristas, pasó al Sant Josep y debutó en el Círculo Católico, el ‘Coto’, con el que debutó en la Liga Nacional siendo muy joven. Él mismo se define como un exterior “atípico para la época, fuerte, fibrado. Pesaba 95 kilos para mi 1,92”, apunta.

Dotado de ese ‘bigotazo’ tan de la época (“la verdad es que parecía un guardia civil”), se trataba de un jugador eminentemente anotador en categorías inferiores (máximo anotador de un campeonato de España junior) y que en élite hacía un poco de todo. Cuando el Cotonificio se trasladó a Santa Coloma para ser el Licor 43 vivió un terrible giro: en la 84-85 terminó cuarto de la ya denominada Liga ACB y en la siguiente temporada bajó. ¿Cómo se explica? “Tuvimos problemas con los americanos. Marcellous Starks ya llegó muy ‘cascado’ y Tim Dillon… bueno. El año anterior teníamos a Craig Dykema y a Mike Phillips. Pero el principal problema fue económico: estuvimos ocho meses sin cobrar y así la situación se hizo muy difícil”, recuerda.

Aún estaría un año más en Santa Coloma, en Primera B, con la esperanza de cobrar lo que se le debía, pero no lo conseguiría. En la 87-88 viajó a Vitoria con la idea de terminar su carrera. Solo tenía 30 años, pero su mujer se quedó embarazada, tenía trabajo en Barcelona y quería estar cerca de la familia. Totalizó 105 partidos ACB (8,5 puntos en 21 minutos). La siguiente campaña jugaría tres meses en el Tradehi de Oviedo como sustituto temporal de Carlos Herreras. Y pasó página.

Fue Aíto García Reneses, que ya le había tenido como jugador en el Cotonificio, el que le empujó a ser entrenador. En el Barcelona tuvo distintos papeles: como ayudante del primer equipo, ojeador, llevando el junior… Cogió una tremenda fama de formador: “creo que lo que me fue bien es que fui siempre por delante diciendo lo que pensaba en cada momento, aunque a algunos pueda no caerles bien”.

Fue él quien insistió en que el Barça incorporase desde el Cornellá a un cadete de 1,95 flaquito y de mucho talento que respondía al nombre de Pau. “Se veía que iba a ser una estrella, aunque tuvo que trabajar mucho”, apunta. También participó muy directamente en el crecimiento de jugadores como Roberto Dueñas y Juan Carlos Navarro, al que puso el mítico sobrenombre de ‘La Bomba’. Seguramente lo que le faltó a Cuesta fue en Liga Endesa como primero, aunque asegura que rechazó oportunidades.

Desde hace cuatro años es una de las piezas claves de Invictus Sports Group, la agencia de los Savic. “También es una parte apasionante del baloncesto. Quizás no sea un papel muy agradable a veces, pero los agentes somos totalmente necesarios en este mundillo”, reflexiona.

Un par de últimas curiosidades sobre él. La primera es que tiene un hijo llamado Marc (hemos hablado del embarazo más arriba) que juega en el Plasencia en Liga EBA y apunta buenas cosas como base. La segunda es que participó en el vídeo de la canción ‘Memoria de jóvenes airados’, esa pequeña y nostálgica obra de arte en la que Loquillo se echa unas canastas con leyendas como Nacho Solozábal, Epi, Manolo Flores, Andrés Jiménez y Javier Mendiburu. El de la camiseta azul sin mangas es Agustí Cuesta.