Paz Talán: ‘Pacífico’ pívot

Paz Talán: ‘Pacífico’ pívot
Cromo en la temporada 85-86.

Javier Ortiz Pérez

Impresionante, ¿no? Un hombre cuyo nombre de pila es “Paz”. Paz Talán. Y no suena mal, ojo. En el fondo, una prolongación de los también baloncestísticos Quique Ruiz-Paz y Metta World Peace. “Me lo pusieron por mi abuelo, que en paz descanse. Mi madre me dice que era un nombre bastante típico en la zona en la que vivíamos. A veces cuando me presento la gente se queda un poco parada”, cuenta él mismo.

Paz Talán es extremeño, aunque ‘nacionalizado’ canario, porque menudo acentazo gasta al llevar muchos años en las ‘Islas Afortunadas’. Vino al mundo en Navalvillar de Pela, una pequeña localidad al este de la provincia de Badajoz. Y siendo un niño “de cuatro o cinco años” su familia se trasladó a Madrid. Como era alto (2,03) y bastante coordinado, pasó unas pruebas de captación en el Estudiantes. Siguió progresando y le fichó Pablo Casado para el Claret Bofill de Las Palmas (actual Herbalife Gran Canaria), con el que primero ascendería y luego jugaría su única campaña en ACB, la 85-86. Eso sí, muy pocos minutos en 19 partidos, unos siete de promedio con 1,1 puntos y 0,8 rebotes.

Su sitio estaba más bien en Primera B, donde hizo carrera aquí y allá gracias a sus centímetros y profesionalidad: Oviedo, Gandía, Mallorca, Menorca, Valencia… También en la Segunda catalana. Y regresó a Canarias, donde había conocido años atrás a su mujer y con la que tiene una hija. Estuvo en las pistas hasta los 37 años al tiempo que preparaba su nueva vida profesional.

Actualmente es funcionario de limpieza del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y vive en La Laguna. Siempre que puede acude al Santiago Martín para presenciar los partidos del Iberostar Tenerife. “Los de la Peña San Benito montan un ambiente espectacular. Me gusta mucho ir si me lo permite el trabajo”, destaca.

Según cuenta, su época como jugador fue “muy bonita, aunque diferente a lo que puede haber ahora. Aquello era menos profesional, otra cosa, aunque me da que el trato entre los jugadores y los directivos era más allegada, más familiar”.

En su visión de sí mismo en la pista, pone de relieve sobre todo su trabajo en la zona. “Era un jugador de mucha presencia física, de estar mucho en el poste bajo, aunque en mis últimos años me fui alejando para tirar y eso por entonces se veía raro en un pívot”, apostilla.