John Coker: Lucha ante la adversidad

John Coker: Lucha ante la adversidad
Con Phoenix Suns.

Javier Ortiz Pérez

Buena historia la de John Coker que vamos a rescatar aquí. Vale, de acuerdo que no se acuerda casi nadie de él, pero precisamente por eso y porque en los últimos años ejemplifica un buen espíritu de superación.

Coker es un producto de Boise State, un pívot blanco de 2,13 lastrado por una lesión en su último año universitario. Eso le quitó opciones en el ‘draft’, aunque sí pudo debutar con un contrato temporal en los Phoenix Suns 95-96. La siguiente campaña la pasó entre la CBA y Croacia, en el Sibenik donde empezó Drazen Petrovic a dar guerra…

A principios de 1998 se produjo su única experiencia española. Un Ourense que olía a descenso le fichó en sustitución de un base, Jonathan Haynes, con el objetivo de darle más presencia a su ‘pintura’. Pero el equipo no remontó posiciones y su aportación fue más bien discreta en los diez partidos que aguantó (8 puntos y 4,6 rebotes en 19 minutos). Antes de los ‘playoffs’ fue sustituido por Shelton Jones. El equipo bajó, claro.

No volvería a jugar en Europa. Revoloteó por la NBA consiguiendo otro par de contratos temporales (Washington y Golden State, 14 y 6 partidos respectivamente), aunque sobre todo se empleó en las ligas menores, consiguiendo jugar en poco tiempo en cuatro de ellas, casi todas desaparecidas ya (ABA, IBL, NBDL y CBA).

Pues bien… ‘Googleando’ se encuentra un artículo interesante sobre él. De 42 años y divorciado en dos ocasiones, no lo ha pasado bien. En el 2001, cuando jugaba en Memphis en la ABA, se desplomó sobre la cancha. Se descubrió que tenía un agujero en el corazón que aceleraba su ritmo cardíaco. Fue operado, pero entonces empezó a sufrir anemia. Poco después, en el 2002, se le encontró cáncer de colon (su padre y su abuelo también lo habían sufrido) y volvió a ser intervenido quirúrgicamente para extraerlo. Incluso así pudo volver a las pistas, aunque fuese simbólicamente.

“Te conviertes en mercancía dañada cuando pasas por todos los temas médicos que me pasaron. Y cambias tu enfoque sobre la vida. Sabía que mi carrera había casi acabado ya. Jugué para los Stampede por mi cuenta. No quería parar el cáncer. Quería jugar al menos una vez más y tener la sensación de estar en la pista antes de pasar al siguiente capítulo de mi vida”, cuenta.

Ahora trabaja como comercial en una importante empresa informática, SunGrand Public Sector, y al mismo tiempo intenta impulsar una línea propia de pantalones vaqueros, Seven1, para personas de una altura superior a la normal. También tiene una pequeña academia de baloncesto.

Pese a todo, lanza un mensaje optimista: “He tenido una buena vida. Estoy agradecido por las experiencias que he tenido. Muchas personas no han gozado de la oportunidad de jugar al baloncesto profesionalmente. Estoy agradecido por ello y no me arrepiento”.