John Burke: ‘Coach’ en el Bronx

John Burke: ‘Coach’ en el Bronx
Dando instrucciones (Foto; NY Daily News)

Javier Ortiz Pérez

En la historia ACB la aportación de John Burke se reduce a cuatro minutos en total con el Pamesa Valencia, que le hizo un contrato temporal en la temporada 97-98 porque Alfons Albert estaba lesionado. A favor de Burke (nada que ver familiarmente con el gran Pat Burke) estaba su pasaporte irlandés y sobre todo sus interminables 2,15. Pero no hay que ser un genio para descubrir que no daba el nivel para la liga o simplemente para un equipo como el valenciano intentaba ser un ‘grande’.

En esos cuatro minutos contra Unicaja, Burke ni anotó ni reboteó ni taponó (su gran especialidad) y cometió tres faltas. Su aventura española continuó en el Melilla, de LEB, donde se mostró bastante más relevante, aunque tampoco decisivo (o al menos lo que se puede esperar de alguien de ese tamaño). En 12 partidos promedió 5,1 puntos y 4,3 rebotes en 16 minutos (triplicó su tiempo en pista, de 10 a 30, en los ‘playoffs’). También aseguró 1,4 tapones, alcanzando la estupenda cifra de 9 en un solo encuentro. Además, jugó en Grecia, Suecia y Portugal.

¿Qué es de él? Lo sabemos gracias a un reportaje publicado por el New York Daily News, que no es poca cosa. Es entrenador del equipo femenino de Truman High School, un centro educativo incrustado en el Bronx neoyorquino. En el artículo, narra la ilusión que le hace dirigir los progresos de jugadoras (la mayor parte de ellas, de raza negra) que luchan por hacerse con una beca en la universidad. Lo han conseguido al menos 18 de ellas en los últimos cinco años, lo que lleva Burke en el cargo.

“¿Cuál es tu programa si no es llevar a los chicos a una situación mejor? Es lo que realmente me enorgullece”, cuenta el ex pívot, que ensalza la figura de su padre, trabajador en una fábrica de Guinness en Irlanda. “Era un hombre inteligente, pero que había tenido que abandonar la escuela con 12 años, así es que la educación era lo primero en mi casa”, añade.

Según afirma, el baloncesto se veía en su país natal como “un deporte femenino”, alejado de la rudeza del rugby y el fútbol gaélico. Pero su altura llamó la atención y fue ‘reclutado’ por la universidad de Southampton, en Long Island. Llegó a probar con Miami Heat y Orlando Magic antes de jugar siete temporadas en Europa, teniendo que retirarse en el 2003 por una inflamación aguda en el tendón de Aquiles.

Se quedó a vivir en el área de Nueva York y consiguió el trabajo en Truman en el 2005, primero como profesor y luego compatibilizándolo como entrenador de las chicas. “Siempre quiero ganar los partidos, pero he aprendido que otras cosas son mucho más importantes”, concluye.