Mark Landsberger: De ver volar al Doctor J a Villalba

Mark Landsberger: De ver volar al Doctor J a Villalba
Como Laker, en 1982.

Javier Ortiz Pérez

Mark Landsberger puede presumir de haber disfrutado en primera fila una de las jugadas más famosas de la historia de la NBA. Veámosla, aunque lo hayamos hecho ya muchas veces. Es un gustazo.

http://www.youtube.com/watch?v=lY6J1gL2mGg

¿He dicho disfrutado? No. La verdad es que debe quedarse uno boquiabierto y 'tocado' cuando te hacen eso, y encima en unas finales. Nadie se explica muy bien cómo Julius Erving estuvo tanto tiempo en el aire para clavar esa bandeja a aro pasado. A Landsberger, que, no lo he dicho, es ese rubio que acompaña la acción con la camiseta de los Lakers, se le intuye atónito.

Como con el fallo de Cardeñosa, el penalti de Djukic o el mate de Vince Carter sobre Frederic Weis, no deja de ser cruel recordar una buena carrera como profesional por una acción en la que no estás acertado o eres 'víctima' de otro. Landsberger fue un aceptable jugador. No una estrella, pero sí una pieza importante en todos los equipos por los que pasó, en cada uno a su manera. Y, carajo, a ver quién de vosotros puede decir que ha ganado dos anillos con los Lakers (1980 y 1982). Vale, Pau, tú sí. También fue mítico que un partido que jugó en Phoenix con una gran mancha de batido de chocolate porque no había uniforme de repuesto.

Ya en el final de su trayectoria le vimos por aquí y demostró que no era un simple especialista dedicado a hacerle la vida más fácil a los Magic o Jabbar de turno. Con nada menos que 36 años consiguió unos tremendos 17,6 puntos y 13,2 rebotes en el Collado Villalba de la temporada 91-92, la última del equipo de la sierra madrileña en la élite. Entró mediada la campaña en sustitución de Joe Wylie y cumplió de sobras en el objetivo de la permanencia, aunque el club no se pudo mantener luego debido a cuestiones económicas.

Ya bastante calvete, vestido de amarillo --como en sus Lakers, curiosamente-- dejó buenas sensaciones en la ACB. No era un gran estilista, pero sí aprovechaba muy bien sus opciones, casi siempre en la zona. Y parecía más grande de lo que era en realidad (2,03). Uno no juega 478 partidos en la NBA porque sí, aunque evidentemente lo hizo en otro papel (5,6 puntos y 6,1 rebotes).

Tras su tiempo con Bulls, Lakers y Hawks inició con 28 años una grandiosa carrera en Italia, en Forli: cuatro veces máximo reboteador de la Lega. También lo fue una vez en Grecia. En wikipedia hay una biografía muy buena de él al respecto. Villalba no fue su último equipo. Con 37 aún estuvo en Argentina.

Justo dos décadas después vive en Phoenix y está jubilado. Recuerda su tiempo en Villalba de forma agridulce. "Fui feliz porque conseguimos la permanencia, pero luego descubrí que vendieron los derechos por dinero. ¡Terribles propietarios! España es un gran país con gran baloncesto", me escribe brevemente.