Abel Amón: El hijo del erudito (y experto en vino ruso)

Abel Amón: El hijo del erudito (y experto en vino ruso)
Cromo en Baloncesto-88.

Javier Ortiz Pérez

Reconozco que tengo un recuerdo difuso a nivel deportivo de Abel Amón, un pívot que a finales de los 80 jugó más bien poquito en Estudiantes (86-87), Villalba (87-89) y Bilbao (89-90). 59 partidos en la ACB no dan para mucho, sobre todo si promedias 9 minutos (1,6 puntos y 1,5 rebotes). Era un tipo grande, de 2,05, que sí brilló un poquito más en Primera en equipos como el Askatuak y Canoe. Sin embargo, en aquel tiempo, ya digo, finales los 80, lo conecté enseguida con un hombre que participaba en tertulias de la extinta Antena 3 Radio y que era, así de claro, un auténtico erudito, el tipo más sabio que yo haya escuchado a través de las ondas.

Santiago Amón (aquí tenéis una web que recoge una mínima parte de su obra y de su aportación) era, más bien, un humanista, un hombre que transmitía modestia pese al conocimiento enciclopédico que asesoraba. Murió en 1988 en un accidente de helicóptero y nos dejó a los que alucinábamos con sus intervenciones un poco huérfanos. Yo tenía entonces 14 años, la época en la que uno intenta absorber todo de todos los lados.

Abel se quedó sin padre en la época en la que se intentaba abrir camino como profesional. Imagino que fue duro. Para el baloncesto desapareció de la escena a poco de iniciarse la década de los 90 y emprendió una interesante carrera en los negocios. Es direectivo de Bodegas Valdepablo, que tiene fábricas en Calatayud y en Rusia. Supervisa directamente esta última y es un gran conocedor del mundillo de las repúblicas ex soviéticas. Vivió en San Petersburgo 8 años en una experiencia que relata en un delicioso artículo en Solobasket. Desde luego, algo del talento del padre tiene. Merece la pena echarle un vistazo con varias anécdotas impagables.

Hace no mucho me lo encontré en Twitter (@abelamon) y conectamos bastante bien. Me ha ayudado a encontrar algún exjugador de los que salen por aquí. Le pedí que escribiese un poquito para vosotros. "Mis recuerdos como baloncestista profesional me retrotraen al día de mi debut en Primera División (ahora ACB) con el Obradoiro en el Palau. Tenía 17 años y llevaba solo dos jugando. Posteriormente jugué cuatro temporadas más en ACB, y de ellas destaco las dos en Collado Villalba, donde aunque no jugué muchos minutos, aunque sí que pude participar activamente en un buenísimo equipo tanto en lo deportivo como en lo humano. El primer año salvamos la categoría y el segundo nos conseguimos meter entre los diez primeros. En Primera B tuve bastantes minutos (unos 20 de media para anotar 7 puntos y coger 6 rebotes de media). El baloncesto ha sido tremendamente enriquecedor en muchos sentidos en mi vida y muy agradecido le estoy por ello", cuenta.

"Era un pívot peleón, con limitaciones, pero con capacidad de sacrificio y creo que creaba buen ambiente en los equipos en los que jugué", remarca.

No lo dudo. No lo conozco personalmente, pero parece muy buen tipo. Seguro que don Santiago está muy orgulloso de él, allá donde esté, aparte del indudable parecido físico.