James Ray: El primer primera ronda

James Ray: El primer primera ronda
Lanzando a canasta con el Huesca (Foto: Nuevo Basket).

Javier Ortiz Pérez

Hasta 1985, cuando James Ray fichó por el Huesca, no había habido ningún jugador de primera ronda del ‘draft’ que jugase en España. Lo hizo además en un número bastante alto, el 5 de 1980. Fue una ‘cosecha’ bastante floja en la que los Boston Celtics hicieron una jugada maestra cambiando al 1 (Joe Barry Carroll) por el 3 (Kevin McHale) más Robert Parish. En los Golden State Warriors todavía lo lamentan.

Sus buenos años en la universidad de Jacksonville permitieron que Denver Nuggets (por delante de jugadores como Kiki Vandeweghe) depositase su confianza en Rayy, que en los tres años que estuvo en la franquicia de Colorado no demostró mucho. En 103 partidos promedió 3,2 puntos y 2,2 rebotes en 8,2 minutos, por lo que se vio abocado a la aventura europea, primero en Italia (Turín) y, tras un año en blanco, después en ACB. Con problemas físicos, en Huesca duró 12 partidos, con 14,7 puntos y 7,1 rebotes como medias. Optó por retirarse cuando todavía no había cumplido los 30.

25 años después de aquello, en 2001, Ray volvió a ser protagonista en los medios estadounidenses. Trabajaba como consejero para jóvenes problemáticos en Florida cuando en un pulmón se le diagnosticó sarcoidosis, una enfermedad autoinmune (esto ha sonado a ‘House’) que suele requerir de un trasplante, y mientras se espera, estar constantemente pegado a botellas de oxígeno.

Finalmente lo consiguió en el 2008, ya que tenía la dificultad añadida de que, al medir 2,04, necesitaba el órgano de una persona de al menos 1,95 con su mismo grupo sanguíneo. La asociación de veteranos de la NBA se volcó en su ayuda recaudando fondos. “Estaba harto de tratar de jadear en busca de aire”, dijo Ray entonces en una entrevista en la que añade: “la operación me ha cambiado mucho, mental, física y espiritualmente. Agradezco a la gente que me ayudó en muchos sentidos. Cuando esté sano completamente, me gustaría ser portavoz de los trasplantes de órganos”.

Resultó realmente milagroso, aseguran los médicos: poco antes de llegarle el pulmón le habían dado tres meses de vida. Todo hace indicar que sigue vivo, ya que no detecto que se haya publicado nada sobre él en estos últimos años (los medios americanos suelen estar bastante encima de estas noticias si el ex jugador ha sido estrella universitaria o simplemente ha pasado por la NBA).

No fue un gran legado el suyo en Huesca, pero sí que abrió el camino para otros muchos ‘primeras rondas’ que llegarían en las siguientes temporadas. Hasta entonces, los mejor situados habían sido Jeff Ruland (el 25 en el mismo año que Ray, 1980) y Brian Jackson (el 26 en la siguiente).