Óscar Cobelo: ‘Producto OAR’ feliz en Gijón

Óscar Cobelo: ‘Producto OAR’ feliz en Gijón
Gijón 99-2000.

Javier Ortiz Pérez

Óscar Cobelo es uno de los jugadores más bajitos que han pasado por la ACB en los últimos quince años. Con su 1,75 intentaba sacar partido a otras virtudes, lo que le dio para debutar en la máxima categoría siendo muy joven en el equipo de su ciudad, Ferrol, y años después regresar a ella de la mano del Gijón.

El OAR fue un club muy potente en cuanto al cuidado que realizaba de su cantera. Y de vez en cuando sacaba a chicos como Óscar que habían nacido en la ciudad y habían crecido admirando a los Nate Davis, Manolo Aller, ‘Mico’ Saldaña o Anicet Lavodrama, por poner solo cuatro de los múltiples ejemplos posibles. “Era un club que era referencia y para nosotros suponía una gran ilusión poder entrenar con el primer equipo, y no digo ya debutar”, apunta.

“Siempre me llamaban ‘El Enano’ y estaba en la lista de los más pequeños de la liga. Mi juego era la rapidez, la defensa y hacer jugar al equipo”, analiza. Su mejor momento fue cuando en 1999 ascendió con el Gijón. “Fue una temporada estupenda. Moncho López hizo un equipo con muy buena gente. Nadie contaba con nosotros, pero lo conseguimos”, recuerda. Eso le dio la opción de disputar minutos con continuidad la temporada siguiente en la actualmente denominada Liga Endesa, firmando la permanencia en el papel de segundo base. En total sumó 72 partidos en la máxima categoría (una buena cifra, superior al promedio) con números sin embargo de muy poco peso (1,6 puntos y 0,7 asistencias en 12 minutos).

El 2001, sin haber cumplido aún los 30 años, marca el principio del fin de su carrera profesional. “Fue una temporada muy mala en el Rosalía de Castro, con problemas en los cobros y demás, y vi que era el momento de volver a casa, a Ferrol, donde jugué algún tiempo más en EBA, para echar una mano, pero nada más. Ya lo compaginaba con el trabajo”, comenta.

Y es que actualmente se gana la vida en una empresa de gestión de residuos. “Llevo el tema comercial en la zona norte, Galicia y demás. Arranqué en esta experiencia sin tener mucha idea del mundillo, pero me fui formando y ya llevo ocho años en ello”, apostilla. Eso sí, no pierde de vista la evolución de su hijo, Martín, que también juega.

Una última curiosidad: es hermano de José Cobelo, uno de los agentes más influyentes en el mercado durante los últimos años. “Al principio me llevaba Miguel Ángel Paniagua, pero claro, cuando José se empezó a dedicar a esto ya fui también ‘cliente’ suyo”, cuenta.