Jordi Vallmajó: Doble timonel

Jordi Vallmajó: Doble timonel
Con el Girona en LEB Oro hace dos años.

Javier Ortiz Pérez

Jordi Vallmajó busca un barco que dirigir. Literalmente. Después de más de una década llevando el timón de varios equipos, el paralelismo es fácil: se sacó el carnet de patrón de embarcación hace poco tiempo (no debe ser sencillo, ya que se tarda alrededor de medio año en hacerlo) y su vocación está destinada al mar siguiendo una tradición familiar.

La tradición de los Vallmajó también es de baloncesto, por descontado. Hace no mucho hablamos aquí sobre Xavi Vallmajó, el base que de un día para otro dio un salto de cuatro categorías. Jordi es su hermano, otro director de juego más alto (1,89 a 1,81) y con menos suerte en la élite del baloncesto, aunque también se ganó la vida con buen tono durante una época en LEB y LEB Plata.

Sí tuvo la ocasión de debutar en ACB en el mismo equipo que su hermano, el Girona, aunque solamente fuese un partido. Ocurrió el 30 de noviembre del 2000 ante el Gijón. “Faltaba un minuto y pico, el resultado estaba totalmente decidido y Trifón Poch me pidió que saliese. El primer balón que cogí me lancé a penetrar y me hicieron falta. Estaba muy nervioso y fallé el primer tiro libre, pero metí el segundo”, rememora. Fue el único punto de su vida en la actualmente denominada Liga Endesa, ya que no volvería a tener otra oportunidad.

La segunda categoría se convirtió en su hábitat natural con estancias en Los Barrios, Rosalía, Gandía, Breogán y Girona y algún paréntesis un peldaño más abajo cerca de casa, en Vic. “Estoy contento con lo que hice. No me arrepiento de nada. Me ha gustado visitar diferentes ciudades, aunque también creo que podía haber vuelto antes para planificar mejor el futuro laboral. En Lugo con 29 años ya vi que no me motivaba seguir lejos de casa”, afirma. Y tiene un recuerdo muy especial para un compañero al que admira: “Lo que más me ha gustado en el baloncesto ha sido poder conocer a Nacho Ordín”.

De lo que sí se arrepiente, asegura, es de no haber podido coincidir al mismo tiempo con Xavi y otro de los hermanos, Edu, con el que ahora sí comparte pista en el Llançà de Territorial ‘A’, la octava categoría. El objetivo es ‘matar el gusanillo’ con los amigos y luego irse de barbacoa. “Al igual que Xavi, estoy convencido de que Edu es el mejor de los tres, aunque no haya jugado a nivel nacional como nosotros dos. Técnicamente domina el balón de forma increíble”, cuenta.

Jordi se ve a sí mismo como alguien más orientado al ataque. “Me costaba mucho defender, aunque con el tiempo mejoré un poco en ese aspecto, al ir subiendo de categoría”, reconoce. “Me costaba más correr y tirar”, apostilla. El barco espera.