Hank McDowell: Carol como ‘portavoz’

Hank McDowell:  Carol como ‘portavoz’
En acción con el Valvi Girona 88-89.

Javier Ortiz Pérez

Un gregario de lujo en Girona, como le definió Jordi Román, este Hank McDowell. Más alto que la media de los pívots ACB de su época –su única temporada española fue la 88-89— con 2,07, era un tipo duro, gran reboteador y de los que no huía de ninguna pelea. Promedió 17,6 puntos y 9,6 rebotes con una gran fiereza. La misma que caracterizó su carrera anterior en la NBA.

Lo suyo tuvo su mérito, partiendo de que fue escogido en la lejana quinta ronda del ‘draft’ (número 102) en 1981 por Golden State. Pocos partiendo de ahí consiguen algo relevante. Y aun así le dio para permanecer muchos años entre los mejores. Evidentemente, no en un papel principal ni tampoco de primera rotación, pero le daba para rascar algo. Entre Warriors, Blazers, Clippers, Rockets (con quienes llegó a jugar la final del 86) y Bucks totalizó 206 partidos de liga regular y 12 de ‘playoffs’ (2,9 puntos y 1,3 rebotes en 9 minutos). Entre tanto, entraba y salía de la CBA y la USBL, donde fue máximo reboteador.

Voló a Italia en 1987 y de ahí a Girona, donde, aparte de algún tema disciplinario, volvió a mostrar la misma dureza bajo tableros que le caracterizó previamente. Pero su buen papel individual no se correspondió con una temporada positiva para el Valvi Girona, que acabó perdiendo el ‘playoff’ de descenso, siendo penúltimo de la clasificación. La fusión entre Español y Granollers le salvó de bajar.

Normalmente aquí quienes comparten sus recuerdos sobre España son los propios jugadores, pero esta vez va a ser algo diferente. Quien habla es la mujer de Hank, Carol. ¿Por qué? Escribí al mail que de contacto en la web de la inmobiliaria que regentan ambos en Memphis y fue ella quien me respondió diciendo que su marido estaba de viaje. Y se explayó sobre sus recuerdos gerundenses.

“Lo que puedo decir es que nos encantó España y que esperamos volver algún día con nuestros dos hijos”, escribe. Uno de ellos, Jake, juega la Universidad de Memphis, donde también se formó el padre. Es más bien un base-escolta (está en 1,96) y acaba de cumplir su primera temporada con los ‘Tigers’.

“Recuerdo lo amigable que era la gente, la increíble comida, y el estilo de vida tan sencillo que hay allí. Y, por supuesto, las hermosas costas. Siempre sonrío cuando pienso en aquellos días”, añade.

Aparte del tema de la inmobiliaria, Hank sigue involucrado en el baloncesto y con España en cierto modo. Es comentarista de radio en la radio oficial de los Grizzlies. “¡Por supuesto que nuestro jugador favorito es ‘Big Spain’, Marc Gasol!”, exclama Carol.