Àlex Mesa: Un ‘noi’ de Lleida

Àlex Mesa: Un ‘noi’ de Lleida
Debut ante Tanoka Beard.

Javier Ortiz Pérez

Muy poco tengo que añadir a lo que me ha enviado Àlex Mesa. Le pedí que me escribiese su propia historia, lo hizo rápidamente y a continuación os la dejo directamente.

“Buenas, mi nombre es Àlex Mesa y estuve en el Lleida como pívot. Y aquí os cuento la historia:

En Lleida en aquellos años no había basket de nivel. Como mucho podías encontrar algún equipo en Primera Nacional, lo cual no es que fomentara mucho tener aspiraciones en este deporte. Pero tuve la suerte de contar con un profesor en la EGB (el señor Malet) que se empeñó a que jugara y se movió para encontrarme un equipo donde hacerlo al salir del colegio. Así fue como entré en Maristas, club del cual salió el Lleida Basquetbol.

Entré con 14 añitos 1,75 y 70 kilos. Aún me acuerdo de todas las tardes en las que nos reuníamos varios del equipo y estábamos dos o tres horas jugando en el patio con la pelotita esperando a que llegara el entreno.

El gran cambio llegó al año siguiente cuando ficharon como entrenador a Pere Romero, el cual puso como objetivo subir a EBA al primer equipo y por suerte compaginarlo entrenándonos. Ese mismo año ya empecñe a doblar entrenos con el primer equipo, que el año siguiente ya estaba en EBA (impensable por mi parte que llegaría a ACB). Ese año se desvinculó de Maristas y se fundó el Lleida, club donde con 16 años (entonces ya estaba en mis 2,03) debuté en EBA.

El club siguió su remontada en categorías y se me presentó delante una liga de buen nivel que es la LEB. Fue un gran cambio: yo entrenaba con el junior, senior B y el equipo de LEB. Largos días de seis horas de pista en el que acababas igual de cansado como de contento. Creo que este es el momento en el que más que un deporte se convirtió en una pasión.

El año que llegó la ACB a Lleida creo que me cogió por sorpresa. Para mí eran dos mundos: el deporte que yo hacía y el que salía por la tele con tanta gente que admiraba. El primer día que llegué al vestuario y empezaron a llegar mis compañeros me quedé abrumado (por no decir otra cosa). Me costó un par de semanas asimilar que eran personas normales.

El día de mi debut me acuerdo del campo lleno (unas 6.000 personas). Estaba en el banquillo y Edu Torres, antes de que acabara el segundo cuarto, me dijo:

--Àlex, a pista, que no meta una.

Entonces fue cuando me tocó defender a uno de los pívots más admirados por mí, aunque no era muy del Joventut, pero a Tanoka Beard, con su pañuelo, ¿quién no lo podía admirar? Después de aquello estuve otra temporada robando algún minuto a los grandes.

Tras unos años en equipos de toda España, unas cuantas lesiones y una oferta de trabajo decidí retirarme con 27 años. Actualmente estoy jugando en una liga amateur con el equipo del colegio donde empecé (Frederic Godas) y trabajando en una empresa de electricidad donde programo automatismos y alguna casa inteligente, que con la crisis no son muchas.

En definitiva, muy contento con las etapas que he vivido. Espero no os haya aburrido mucho, pero hasta aquí mi historia”.