Gonzalo Sagi-Vela: "Un clásico de los 70"

Gonzalo Sagi-Vela: "Un clásico de los 70"
En el Estudiantes.

Javier Ortiz Pérez

Gonzalo Sagi-Vela es, por ahora, el jugador de mayor edad de todos los que han pasado por este Espacio Liga Endesa. Tiene 64 años y es un ‘histórico’ sin lugar a dudas del baloncesto español. Y puede aparecer aquí porque cumple la condición de haber disputado la Liga ACB/Endesa, que se inauguró con ese nuevo formato en 1983.

Sagi-Vela estuvo las dos últimas campañas de su vida en el Caja de Ronda malagueño, 83-84 y 84-85, en las que todavía le dio para promediar 13,5 puntos. Era ya un jugador veterano, con la treintena bien rebasada, que contabilizaba mil batallas en sus piernas. Mil batallas, desde luego, de ese ‘otro baloncesto’ al que se apela habitualmente: menos físico y más romántico. Él no fue uno más: conectaba con la grada con un juego espectacular y durante años fue un fijo en la selección de Antonio Díaz Miguel.

Con ese bigote tan de la época, fue un fijo durante una década del Estudiantes. Lo curioso es que, siendo ídolo en el Ramiro de Maeztu, sus primeras canastas fuesen en otro centro educativo, el Colegio Maravillas. En los 70 fue un anotador dominante: máximo encestador de la Liga Nacional en la 70-71 con un promedio de 21,5, su presencia fue obligada en el Europeo de Barcelona-73 en el que España logró la medalla de plata, aunque él no disputó muchos minutos.

Ocho años después, tras salir de Estudiantes rumbo a Badalona, anotó 27 puntos en la final de la Copa Korac de 1981 que ganó el Joventut en la prórroga al Carrera de Venecia. Protagonizó una canasta con adicional que sería decisiva en el tiempo extra. Y es que el aro era lo suyo: durante la mayor parte de su trayectoria fue escolta, pese a medir solo 1,85, aunque en la última etapa tuvo que reconvertirse a base. Sin embargo, seguía mirando a la canasta rival con enorme valentía. La velocidad y dinamitar los partidos era lo suyo.

“A nivel deportivo estuve encantadísimo de jugar durante tanto tiempo, aunque a nivel económico me hubiese gustado haber nacido 25 años después”, cuenta con cierta sorna desde su casa en Madrid. Hace no mucho se ha prejubilado en una entidad bancaria, su ocupación después de que también montase una empresa de exportación e importación. “De todos modos, me quedo con lo que hice en su momento. Era un baloncesto más de amigos, más familiar. Era normal tomar unas cervezas con los jugadores del equipo rival después de los partidos, algo que ahora no te puedes ni imaginar”, recuerda.

¿Hubiese triunfado Sagi-Vela en el basket actual con las mismas proporciones que en el ‘suyo’? Su prototipo alude al de Juan Carlos Navarro, aunque él no sabe la respuesta exacta. “No se puede decir. Ocurren dos cosas: que la raza ha mejorado una barbaridad y que ahora se entrena mucho más que antes. Nosotros entrenábamos tres veces por semana y ellos, dos veces al día. No se puede comparar. Quizás habiendo trabajado el físico como se hace hoy en día hubiese sido lo mismo”, reflexiona.

Es curioso: asegura que pesa los mismos kilos que cuando era jugador. “No hago nada de deporte porque ya he hecho bastante en mi vida y no quiero ninguna sorpresa, pero nunca he tenido tendencia a engordar ni problemas con las lesiones. Hubiera seguido jugando hasta los 40 si hubiese sido posible. Me encantaba jugar”, apunta.

Solamente tres equipos: Estudiantes, Joventut y Caja de Ronda. “Fui feliz en todos los sitios. Con todos me llevé bien. Eso sí, me hubiese gustado jugar en el Real Madrid para ganar las ligas como ellos, sin perder ni un partido algunas veces”, dice. Tampoco puede decir que se aburra ahora: “¡hemos metido a un perro en casa y da bastante trabajo!”.

Gonzalo pertenece a una saga, la de los Sagi-Vela, que tuvo otro componente destacado en su hermano José Luis, al que define como “un tirador excepcional” y que tuvo ocho internacionalidades más (90 a 82). Lástima que falleciese todavía joven, con 46 años, en 1991. Alfonso Sagi-Vela también jugó en el Estudiantes, llegando a coincidir los tres en la misma plantilla.