Alfonso Albert: Tipo duro, campeón de Europa y en activo con 39

Alfonso Albert: Tipo duro, campeón de Europa y en activo con 39

Javier Ortiz Pérez

Escribí hace unos días a Alfonso Albert a su cuenta de Facebook preguntándole por su nueva vida más allá del basket. Resulta que yo metía la gamba y en estos tres últimos años no me había enterado de que seguía jugando (ahora tiene 39 ya) en el grupo E de la Liga EBA. No debe conservarse mal porque en la temporada pasada, en el Alginet, promedió 10 puntos y 6 rebotes. No está mal.

Él siempre ha sido un jugador potente físicamente, un tipo duro debajo de los tableros. Y 2,11 son 2,11. En su momento pareció que podía haber llegado a ser un 'primera línea' dentro de los pívots españoles. Habitual en las categorías inferiores de la selección, llegó a debutar con la absoluta (6 partidos). Luego ya fue menos, pero construyó una carrera bastante digna, con algún 'highlight' tan reseñable como haber ganado la Euroliga con el Joventut. Valenciano de nacimiento, le reclutaron en Badalona, donde pasó buenos años progresando.

Regresó a Valencia a tiempo para vivir la etapa de crecimiento decisiva del entonces denominado Pamesa, dando buenos relevos a los jugadores interiores y ganando su segunda Copa del Rey en el 98 (la primera, un año antes como verdinegro). En el 2003 inició la aventura europea en el Kolossos griego, donde fue noticia por un positivo por nandrolona por el que al final no fue sancionado. Lo último que recordaba de él fueron sus cuatro años en LEB con Melilla, Tenerife y La Palma (dos), con protagonismo decreciente.

Por lo que dice, no seguirá jugando la próxima campaña. "Aún tengo ese gusanillo patente, pero bueno, la idea es de retirarme y dedicarme profesionalmente al coaching ejecutivo, empresarial o incluso al deportivo... Son algunos de los proyectos que tengo en mente ahora. En abril lo acabaré", escribe.

"Los recuerdos deportivos son muchos, quizá el de la Euroliga con el Joventut fue el que más recuerdo, aunque los cinco años del Pamesa también fueron muy emotivos, ya que era la vuelta a casa en un momento de madurez deportiva. Como nota anecdótica, mi etapa griega... Fueron 4 años muy intensos en los que tuve la oportunidad de que mi equipo lograra el ascenso a la primera división, objetivo que me hizo volver a disfrutar del baloncesto de nuevo", añade.