Iván Corrales: Antes del 12-11-1999, después del 12-11-1999

Iván Corrales: Antes del 12-11-1999, después del 12-11-1999
¿Qué piensa uno cuando entra en los juzgados de Sevilla acusado de violación? (Foto: Efe)

Javier Ortiz Pérez

A todos nos ha pasado en la vida ser acusados de algo injustamente. Pero cuando de lo que te acusan es de violación a una chica y eres un deportista de éxito, te enfrentas a un infierno inimaginable y puede que eterno, por mucho que no se demuestre tu culpabilidad posteriormente. Es lo que le ocurrió a Iván Corrales, un base que era más realidad que promesa cuando se vio envuelto en un proceso judicial que, queramos o no, marcó su carrera.

Yo soy el primero que está siendo injusto al traer esto a las primeras líneas de su biografía, una trayectoria muy interesante al principio y ciertamente difusa en sus últimos años. Pero es así. Lo que le ocurrió a Corrales, el 12 de noviembre de 1999, es algo demasiado terrible como para ser pasado por alto. Y los hechos en su carrera lo demuestran.

Nacido en Plasencia (Cáceres) y criado en Badalona en el seno de una familia de la inmigración, a Iván le sonreía la vida. Había debutado con 19 años en el Joventut en 1993 y se había abierto paso hasta la selección absoluta gracias a sus tremendas condiciones atléticas, que sobre todo le convertían en una lapa a nivel defensivo. También corría el campo con enorme velocidad y revolucionaba los partidos. Ganó la Copa del 97 en León siendo complemento ideal de Andre Turner, del que aprendió mucho. Curioso que aquella noche derrotase a su tío, Juan Luis Morán, que era delegado del equipo perdedor, el Cáceres.

Sin embargo, como verdinegro 'le tapó' posteriormente Raúl López, pero él no tuvo problemas en encontrar equipo en 1999, justo tras hacerse con una inesperada plata en el Eurobasket. El Caja San Fernando y Sevilla eran buenos destinos.

En noviembre fue acusado por una chica de haberla forzado tras una noche de fiesta. Él lo negó rotundamente, aunque sí reconoció que hubo relación. Tres años después, tras el juicio, fue absuelto. Es imposible imaginar todo lo que pasó por su cabeza, porque primero está la absolución judicial y luego la social. Os confieso que me dio verdadero asco ver a los aficionados del equipo de mi ciudad, Cáceres, gritándole 'violador' en los playoffs de la LEB Oro hace dos años, cuando vino con el Burgos.

"Siempre confié en la justicia". Deportivamente no volvió ni a acercarse a la internacionalidad. Fruto de que su rendimiento no era tan fiable como antes (es fácil imaginar que por todo lo sufrido), emprendió una serie de aventuras con escaso éxito (Cantabria, Avelino, contrato temporal en Vitoria, Tenerife). Sí encontró cierta estabilidad en Valladolid, donde estuvo del 2004 al 2008, y en Burgos (2008-2010). Su entrega le hizo ser muy querido por la hinchada en ambos sitios.

Tras una breve estancia en el Alcázar en la 2010-11, este último año ha jugado Copa de Catalunya con el Sant Adriá.