José Lasa: Puro cerebro

José Lasa: Puro cerebro
Con el Real Madrid.

Javier Ortiz Pérez

José Lasa fue uno de esos bases que se vieron prematuramente ‘atropellados’ por el cambio de modelo en su posición, a mediados de los 90. Su calidad infinita se contraponía con un físico que empezaba a ser endeble para jugar de ‘1’ y probablemente eso no le permitió estar más tiempo a máximo nivel en el Real Madrid, el equipo en el que se hizo muy conocido y querido por la alegría de su juego.

Se retiró muy pronto, sin haber cumplido todavía los 30. Fue un caso raro, pero, según cuenta, empezaba a pensar ya más en su vida profesional posterior. Ahora es abogado en un despacho de Madrid especializado en temas fiscales, mercantiles y corporativos en el que también hay una pequeño sector relacionado con el derecho deportivo que lleva él. “Tenía claro que si quería reciclarme, tenía que empezar cuanto antes, y decidí dejar el baloncesto. Desde siempre pensé en no alargarme mucho jugando, aunque ya entonces pensaba que era muy fácil decirlo y más difícil hacerlo”, explica. Mientras jugaba estudiaba la carrera de Derecho, algo que pudo terminar felizmente al poco tiempo de abandonar el baloncesto.

En la información oficial de Lasa aparece que nació en Las Palmas de Gran Canaria y así es, pero apenas vivió en las ‘Islas Afortunadas’, de donde es su madre. Creció baloncestísticamente en el Canoe, de donde le ‘captó’ el Madrid. Su debut (y con papel importante) en el club blanco en 1992 fue muy celebrado: era embriagador ver a un chico de la cantera que tuviese tan buena cabeza para el baloncesto. Su aspecto tan juvenil, con acné, resulta adorable.

Permaneció tres campañas de blanco y le dio tiempo a ganar dos Ligas, una Copa y la famosa Copa de Europa del 95 en Zaragoza. En la final jugó 9 minutos como reserva de José Miguel Antúnez, el prototipo de ese ‘nuevo base’ musculoso y atlético. Regresaría fugazmente para la 98-99 después de pasar por León (a muy buen nivel) y el AEK de Atenas, con el que perdió la final de la Euroliga de 1998. Lleida (2001-02) y el título liguero portugués con el Oliveirense (2002-03) fueron sus últimas estaciones. Totaliza 255 partidos ACB con promedios de 5,3 puntos en 21 minutos, tirando casi el doble de tres (626) que de dos (321).

También tuvo un momento breve con la selección española. Habitual en categorías inferiores, debutó con la absoluta (dos partidos) al estar incluido entre los preseleccionados para acudir al Eurobasket de 1997, pero finalmente fue descartado por Lolo Sainz.

“Tuve mucha suerte de entrar pronto en el Madrid. Fue un poco por las circunstancias. Por la estructura salarial de la plantilla era bueno que estuviésemos Isma Santos y yo, que veníamos de la cantera”, analiza Lasa, que considera lo más importante para él “haber disfrutado de los títulos”.

Sobre sus características como jugador, reconoce que “había un evidente desequilibrio entre la parte física y técnica. De ahí venían mis problemas. Me empecé a quedar bajito [1,81] y además tampoco era muy rápido. Fui afortunado de tener preparadores físicos que me pusieron en un nivel de al menos poder competir”. Pero cerebro le sobraba, desde luego. “Cuando eres como era yo físicamente, te tienes que apoyar en otras cosas más relacionadas con el conocimiento del juego, es evidente”, añade.

Lasa elogia al actual Real Madrid. “Está jugando muy bien, todo el mundo lo ve. Pablo Laso era un poco de mi estilo cuando era jugador. Le gustaba el contraataque y jugar alegre.

Además, se ve que hay muy buen ambiente en el equipo, lo que resulta fundamental para intentar conseguir algo”, opina.