Roberto Bustamante: Prototipo de ídolo de la afición

Roberto Bustamante: Prototipo de ídolo de la afición
Momento cromo.

Javier Ortiz Pérez

Hay jugadores que entran en el corazón del aficionado y de ahí no salen. Cuestión de carisma, de entrega, de intangibles. Parece ser el caso de Roberto Bustamante, querido sobre todo por dos aficiones con las que compartió la mayor parte de su carrera: las de Guadalajara y Salamanca, donde disputó su única temporada y pico en la ACB.

Bustamante era el típico jugador importante en Primera B (la actual LEB Oro, para los que se pierdan un poco) que luego en ACB no pudo ser importante. Formado en el Guadalajara, de allí se lo llevó Juan Manuel Hueli --por cierto, uno de los jefazos del Consejo Superior de Deportes desde hace años-- a Salamanca. Estamos hablando de la temporada 94-95. Era un alero bastante fuerte y con buenas cualidades ofensivas, pero sobre todo de esos que calan rápido en la grada.

De hecho, en su única temporada completa en Salamanca, donde sí participó más o menos en la rotación, era probablemente el jugador más apreciado en el Wuzburg. Continuó la temporada siguiente, pero al poco tiempo (5 partidos) salió del club a la vista de los pocos minutos que disfrutaba. Tras pasar por Alicante e Inca, regresó a Guadalajara, donde se eternizó sobre todo en LEB 2 (actual LEB Plata) como presencia fundamental en distintos roles. Su último año en el equipo fue el 2005.

Después, continuó como 'hombre de club', entrenando e incluso en el papel de director técnico.