Jamie Feick: Portazo en Málaga

Jamie Feick: Portazo en Málaga
Su único partido oficial en el Unicaja (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Inexplicable lo sucedido con Jamie Feick en la temporada 97-98. Llegó como fichaje estrella, destinado a ocupar el hueco dejado por Kenny Miller, y solamente aguantó un encuentro. Después, pidió la cuenta y se marchó sin dar muchas explicaciones.

Feick llegaba con buena fama: tenía la dureza clásica de los pívots de Michigan State, había coqueteado con la NBA (segunda ronda por los Sixers y un par de contratos temporales) y durante la pretemporada aparentemente no había dado problemas.

Sin embargo, en el encuentro inaugural de la liga, disputado por los andaluces en el Palau Blaugrana, algo ya no funcionó bien. Feick se quedó en 5 puntos y 5 rebotes en 30 minutos y el Unicaja no tuvo muchas opciones de victoria (91-77). Según se publicó en aquel momento, la novia de Feick tuvo mucho que ver en la decisión.

“Nos ha hecho un daño terrible. Espero que no sea irreparable, pero desde luego que tardaremos en recuperarnos del golpe. Ahora hay que buscar un jugador, no sabemos a quién escribir en la Korac… Es cierto que Feick no era un pívot al uso de Miller, pero es que en el mercado no hay apenas pívots de garantías, y con él hacíamos una especie de apuesta que al final nos ha salido fatal”, decía Javier Imbroda en ‘Gigantes del Basket’.

Su carrera a partir de entonces tuvo algo de luminoso y algo de oscuro. Esa misma campaña la acabó en Milwaukee Bucks con un papel secundario, pero en la 98-99 eclosionó como un gran reboteador en los New Jersey Nets, alcanzando el promedio de 11 por encuentro en 32,7 minutos. Eso le valió un gran contrato de seis temporadas, pero solo pudo cumplir las dos primeras (también con buenos números) porque se lesionó de gravedad en el tendón de Aquiles. Después de los 26 años no volvería a jugar, retirándose oficialmente en el 2003.

¿Qué ha sido de él? Ha estado bastante activo. En Oklahoma se convirtió en ganadero y entrenador de caballos. Después regresó a su Ohio natal, donde entrenó en ‘high school’ (incluso consiguió algún título estatal) e impulsó una empresa de camiones, además de criar a dos mellizos con su esposa Erika. Ahora lo que más tiempo parece absorberle es una nueva iniciativa: es uno de los principales socios de Mid Ohio Tubing, una empresa dedicada a la fabricación de tubos redondos, cuadrados y rectangulares de acero industrial.

Según cuenta en este reportaje