Carlton McKinney: De Zaragoza a Gonzales

Carlton McKinney: De Zaragoza a Gonzales
Jugando en Italia.

Javier Ortiz Pérez

Le costó al CB Zaragoza acertar con los americanos en la temporada 92-93. A base de cambiar y cambiar acabó dando en el clavo. Uno de los que pasó fugazmente por el equipo maño y no cuajó fue Carlton McKinney, que, pese a todo, sigue recordando con agrado su tiempo a orillas del Ebro. O al menos eso es lo que le ha contado a la prensa estadounidense.

McKinney no traía mal currículum cuando fue escogido como sustituto de Bobby Phills, que fallecería unos años después. Había jugado unos pocos partidos en Clippers (89-90) y Knicks (91-92) y gozaba de cierto cartel en Italia, donde ejercido de temporero en Fabriano (90-91, 22,8 puntos por partido). Sin embargo, su aportación en seis encuentros fue muy baja: 10,8 puntos, aunque en su descargo hay que matizar que solamente promedió 17 minutos en pista. Dennis Hopson (y con este sí acertaron) entró en su puesto. Parte del resto de su carrera la pasó en la CBA, en la que conseguiría el título de campeón en la 95-96 con Sioux Falls, aunque también en sitios tan exóticos a nivel de baloncesto como Filipinas, Holanda o Japón.

Llamativo ha sido encontrar una entrevista en el Gonzales Esquire, un periódico de Texas del condado donde ahora vive. En ella se cuenta que McKinney es entrenador de ‘high school’ de baloncesto (normal) y de fútbol americano (esto ya un poco menos). “Siempre quise ser entrenador”, afirma. “La NBA no era mi objetivo. Lo que quería era ser el mejor jugador posible y vi el baloncesto como una oportunidad para ir a la universidad, donde si seguía jugando bien podría graduarme”, añade.

Pues bien, en la entrevista le preguntan qué país fue su favorito entre todos los que conoció jugando. Y responde que España. Ojo a la explicación. “En España la mayor parte de la gente habla inglés, se puede ver la BBC y tienen periódicos británicos (…). Por supuesto que hablan español allí, pero desde el hecho de que la mayoría habla inglés, ya no hay una barrera idiomática”.

La ‘high school’ en la que trabaja es la misma donde se crió, Nixon-Smiley. “Mantengo el listón alto para mis jugadores y quiero darles la oportunidad de que triunfen”, dice, destacando el hecho de que siempre quiso “hacer algo con lo que disfrutase” y que lo ha encontrado “enseñando y entrenando”. “He sido bendecido al tener esta oportunidad y disfruto de ella cada minuto. La adversidad me ayudó a ser mejor entrenador y a disfrutar del éxito cada vez más”, apostilla.