Ernesto Serrano: Relámpago de Los Guindos

Ernesto Serrano: Relámpago de Los Guindos
En el Unicaja (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Ernesto Serrano perteneció a la generación de jugadores de Málaga que, con un altísimo compromiso, contribuyó a hacer muy grande al Unicaja. Él era un joven base reserva en la temporada en la que el club malacitano estuvo a punto de ganar la Liga 94-95 y se caracterizaba sobre todo por su rapidez (tenía que ser así por su 1,82 de estatura) y descaro. No era un gran tirador, pero no le tenía miedo a penetrar a canasta de forma casi suicida.

Fue el clásico producto de Los Guindos: cuando jugaba lo hacía como despreocupado de que hubiese miles de personas en la grada.

Todavía se junta algunos jueves con gente como Dani Romero, Gaby Ruiz o Curro Ávalos para echar unas canastas. Hace poco fueron homenajeados junto a Mike Ansley antes de un partido en el Marín Carpena. Y es que hay cosas que nunca se olvidan, como dirían Los Nikis. Para ellos tuvo que ser espectacular que un grupo de amigos formase parte de una aventura histórica, revolucionaria. “Tuve la suerte de vivir aquello en lo que fue prácticamente mi primer año como profesional. En general fue una época realmente bonita. Para un chaval como yo, aquello era como estar en las nubes”, rememora.

Asume que su papel como alternativa en la dirección a Nacho Rodríguez y Ávalos era “cambiar el ritmo de los partidos, darle velocidad sobre todo. Sentía que no tenía nada que perder y mucho que ganar y así me comporté. Lo importante era no ser conservador”. En el 96 salió de Unicaja y pasó por la LEB (Melilla) y Portugal (Seixal), pero volvió a ser reclamado en Málaga en el 98 para otra temporada de verde y violeta.

Serrano nació en Granada, pero se siente malagueño por los cuatro costados. “La familia de mi madre es de Granada y ella prefirió dar a luz allí”, cuenta. Curiosamente, otra parte importante de su carrera la pasó en la capital nazarí, desde 2000 hasta 2003 (un ascenso a la máxima categoría y dos campañas más en ACB), con Dani Romero como compañero de equipo. La temporada del ascenso (2000-01) fue probablemente la mejor de su vida (13 puntos y 5 asistencias). En total, en la actualmente denominada Liga Endesa disputaría 104 partidos con 5,1 puntos de promedio en 18 minutos.

También estuvo en el Algeciras (LEB) y, aunque al mismo nivel de profesionalidad, regresaría a Melilla para echar una mano al Enrique Soler, el ‘otro equipo’ de la ciudad autónoma. En el 2008,con 34 años, dejó de jugar. Como se ve, excepto un par de experiencias en Portugal, su prioridad fue moverse por el sur.

Ahora ha cambiado el chándal por el traje y lleva más de una década en el mundo de los bancos. Estudió ADE (Administración y Dirección de Empresas) mientras que jugaba. Actualmente trabaja para Bankinter… en Málaga, por supuesto.