Marc Jackson: Simetría española

Marc Jackson: Simetría española
Cantabria Lobos (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

La carrera de Marc Jackson tuvo una curiosa y estupenda simetría: en España se dio a conocer y se lanzó a unos años muy sólidos en la NBA. Y en España terminó, una década después, aunque no con un sabor tan dulce. Torrelavega y Santiago de Compostela fueron las dos estaciones en la Liga Endesa de un tipo con una gran fama de profesional. Y un gran pívot, por descontado.

Jackson había sido un segunda ronda del ‘draft’ por Golden State en 1997, pero no alcanzó la NBA y se marchó a Turquía. A pesar de los buenos números en el Tofas Bursa, donde realmente lució en Europa fue en el Cantabria Lobos, al que en dos temporadas consecutivas (97-98 y 98-99) ayudaría para la permanencia ya iniciado el curso, promediando 20 puntos y 9 rebotes. Un tipo dominante, muy difícil de mover en la zona, y con algo de ‘mano’. Uno de los grandes nombres de la década de los 90, sin duda.

Un tipo serio, cumplidor, de los que nadie les ha regalado nada. Unas horas después de mandarle el cuestionario ha respondido con extrema amabilidad, síntoma de que sus sensaciones al mirar atrás son positivas. “Recuerdo a la ciudad entera entregada al equipo, como una gran familia. Todo el mundo era amable y le encantaba el baloncesto. Cuando llegué allí, primer entrenamiento fue realmente duro con mis antiguos compañeros Richi González y Jackie Espinosa y además un americano muy bueno llamado Bob Harstad. Nuestro entrenador era Quino (Salvo), que era un tipo con los pies en el suelo, divertido y que nos dejaba jugar para que nosotros nos divirtiésemos también”, escribe. “Empezamos ganando unos cuantos partidos y cada vez venía más gente a vernos, y no solo de la ciudad. Siempre consideraré Torrelavega mi segunda casa”, añade.

Esas buenas actuaciones le abrieron las puertas de la liga norteamericana, donde había no pocos escépticos sobre su rendimiento. Midiendo apenas 2,08, parecía difícil que se hiciese con la posición de ‘5’ nato que inevitablemente ocupaba en el ‘viejo continente’. Y sin embargo lo logró. En su primera campaña con los Warriors entró en el mejor quinteto ‘rookie’. Fueron 387 partidos a lo largo de siete temporadas en cinco equipos y 8,4 puntos y 4,3 rebotes en 19,6 minutos. Un recambio de garantías.

En el 2007 volvió a Europa con buenos contratos en Olympiacos y Kazan. Y en el 2009, de nuevo España. Ya tenía 35 años y el Obradoiro le reclamó en su primera temporada en la Liga Endesa, pero en febrero abandonó el equipo para retirarse. Estaba en 14,3 puntos y 6,5 rebotes. “Fue un sitio maravilloso donde acabar mi carrera, muy similar a Torrelavega en el sentido de que los aficionados eran impresionantes en cada partido. Nosotros lo dábamos todo yellos también. Mi familia disfrutó allí y el club fue muy comprensivo con mi decisión”, apunta.

Según destaca, la española es “la segunda mejor liga del mundo, porque la mayoría de los clubs son muy profesionales y todos trabajan para tener éxito todos los años, no solamente uno”.

Y… ¿a qué se dedica ahora? “Soy analista de televisión para la CBS en partidos de la NCAA y NBA. También entreno a jugadores de la NBA en verano y organizo campus para niños que quieren aprender a jugar correctamente, aunque también divirtiéndose al mismo tiempo. Me encantaría hacer alguno en España porque es donde está mi corazón”, cuenta.