Julio González: ‘Junior de oro’ en LEB

Julio González: ‘Junior de oro’ en LEB
Con la selección española junior (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Como todos los que formaron parte de aquel equipo, Julio González quedó marcado (positivamente) por pertenecer a la selección española junior que en verano de 1999 se proclamó campeona del mundo en Lisboa. Obviamente, entre esas doce historias hubo de todo: quien triunfó plenamente (Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Raúl López…), quienes se hicieron un hueco fijo en ACB (Berni Rodríguez, Germán Gabriel) y quienes se tuvieron que conformar con un recorrido más secundario. Dentro de estos últimos, el más brillante es el caso de ‘Julito’, un excelente jugador de LEB, muy apreciado por sus entrenadores, y que sin embargo solamente llegaría a disputar un par de partidos en la máxima categoría.

Estamos hablando de un auténtico ‘currante’ de los parquets, un jugador de 1,92 que, pese a ello, podía jugar perfectamente como ’3’ debido a sus cualidades: fuerte, obstinado y con poco gusto por el lucimiento personal. No es raro que provenga de un deporte en el que también hace falta mucho físico: el atletismo. Cuando era crío era especialista en salto de longitud.

Acabó con una etiqueta de especialista defensivo que él no niega. “Está claro que si hubiese tenido mejor mano habría jugado mucho más en ACB, pero estoy contento con el papel que he tenido un peldaño más abajo”, afirma.

González no es leonés, al contrario de lo que pueda pensarse en principio. Nació en Navia (Asturias) y vivió los primeros 14 años de su vida en Fox (Galicia), donde fue captado para la entonces ambiciosa cantera del Baloncesto León. Allí permanecería hasta el 2004 jugando primero en el filial, luego debutando en ACB un par de partidos y posteriormente en la LEB siendo importante. Tras pasar por Los Barrios y Tenerife, tendría una segunda etapa en León, donde ha regresado para vivir. “Mi mujer y mis hijos son de aquí. Me considero leonés”, apunta.

“Tuve mala suerte. No aproveché el impulso de haber sido campeón del mundo porque la temporada siguiente bajamos”, recuerda. Ese debut en la temporada 99-2000 fue el clásico de un junior: estaban ganando de paliza al Gijón y obtuvo últimos segundos de premio. Solo fueron 12 y, eso sí, los supo aprovechar perfectamente: sus compañeros le buscaron y a él le dio tiempo de anotar una canastita. Unos meses después jugaría su segundo y último encuentro: diez minutos en la pista del Valencia de los que también guarda buen recuerdo.

Tras pasar las dos últimas campañas en Ourense, todavía no está retirado, aunque percibe cerca el fin del baloncesto ya que arrastra muchos problemas físicos consecuencia del desgaste al que le ha llevado una visión muy sacrificada del juego. Echa una mano al equipo EBA de León, ULE Puertalia, rodeado de jóvenes.

Inevitable preguntarle por sus compañeros de equipo de Lisboa. “Les sobraba el talento. Se veía que iban a llegar lejos. Tenían un enorme desparpajo para jugar y el ambiente que había dentro del vestuario era increíble”, apunta, aunque no se le olvida el dato de que compartió muchos minutos de banquillo con Pau Gasol, que no era titular. Con el mote de ‘Pecho tabla’, González promedió 9,4 minutos en el Mundial (2,8 puntos y 0,6 rebotes).