Jermaine Jackson: Mejor con jota

Jermaine Jackson: Mejor con jota
León 2007-08.

Javier Ortiz Pérez

Un misterio que rodea a Jermaine Jackson es por qué narices en un momento de su carrera se le empezó a llamar ‘Germaine’. Ocurrió antes de su segunda etapa en España, unos meses al final de la temporada 2007-08 en León, cuando ya estaba en la Benetton de Treviso. Es realmente raro, porque durante su breve tiempo en el Pamesa Valencia a finales del 2004, se le había denominado también ‘Jermaine’. Y él mismo lo escribe así ahora en su perfil de Twitter.

Al margen de ortografías, este escolta que en la NBA era un especialista defensivo y que aquí tuvo que intentar hacer más cosas, no gozó de mucha suerte en España. Tenía un físico potentísimo y podía alternar las posiciones de base y escolta (era más esto segundo), pero su fuerte no era desde luego el tiro exterior.

En Valencia disputó diez encuentros en un contrato temporal que no llegó a concluir (11,2 puntos por encuentro), mientras que unos años después, en León, fue de esos fichajes desesperados que se hacen para intentar variar el rumbo de un equipo a la deriva. Y no se consiguió, como suele pasar. No era un jugador con facilidad para anotar y se quedó en 9 de promedio. El equipo fue último y bajó. Sus declaraciones augurando la permanencia no se cumplieron.

Aun así, guarda un buen recuerdo de su tiempo en la ciudad leonesa. “Fue estupendo para mí compartir el tiempo con mis compañeros y el club me trató siempre como si estuviera en mi casa”, apunta desde Detroit, donde vive actualmente y entrena a un ‘high school’, Mt. Clemens, con el que tiene que visitar lugares como Flint. Además, hace sesiones privadas con jugadores universitarios y de la NBA, asegura. “También tengo dos centros comunitarios para chicos”, apunta. Tiene 37 años, pero dice que estar todavía en forma para jugar a buen nivel.

En la NBA fue un jugador complementario, haciendo su papel (1,9 puntos en 10 minutos). Disputó 135 partidos (solo tres como titular) con cinco equipos (Detroit, Toronto, Atlanta, New York, Milwaukee).

Por lo que se ve, también está en el mundo de la moda. “Impulsé mi propia línea de ropa llamada ‘district81clothing’”. Podéis echarle un ojo a la web. No está mal.

Como tantos otros (se observa especialmente en norteamericanos), el ADN baloncestístico va por delante. Tiene un hijo de su mismo nombre (‘Jermaine’, con jota) que despunta en el equipo que entrena y que ya ha recibido el interés de varias universidades por incorporarle. Se trata de un jugador que parece que va a ser más bajo (ahora está en 1,68 y su padre mide 1,96), pero con muy buenas cualidades de cara al aro. Habrá que apuntarlo.