Francesc Sabaté: Un ‘stopper’ con premio

Francesc Sabaté: Un ‘stopper’ con premio
Ante el Baskonia.

Javier Ortiz Pérez

Francesc Sabaté tenía ya 30 años cuando lo consiguió: debutar en la máxima categoría del baloncesto español. Hasta entonces había sido un jugador muy apreciado en la LEB, donde había estado habitualmente en equipos de la zona alta. Pero le faltaba probar lo que era la actualmente llamada Liga Endesa. Y lo logró, cumplida esa treintena que muchas veces marca una frontera.

Fue en la temporada 2005-06 con el Menorca. Sus números en la súper élite desde luego son lo de menos (2 puntos en 7 minutos) cuando se asegura un objetivo largamente perseguido. “Fue un año difícil, como pasa cuando no juegas mucho, pero yo ya lo tenía asumido. Cuando has estado tanto tiempo esperando una cosa, lo valoras más. Todos soñamos con jugar en la ACB, pero para que se logre tienen que darse a favor muchos factores, entre ellos lógicamente la suerte y que confíen en ti”, afirma.

Su papel siempre fue el de un necesario especialista defensivo, un exterior que podía defender igual de bien a escoltas que a aleros altos, pese a que él anda en el 1,96. “Desde pequeño he estado currándomelo”, cuenta. Se crió baloncestísticamente en el Sant Josep de Badalona y desde ahí se lanzó a una carrera en la que se sintió como pez en el agua en el segundo escalón. El dato es espectacular: llegó a ocho semifinales de los ‘playoffs’ y logró tres ascensos, dos con el Menorca y uno con el Tenerife. Otros grandes de la categoría, como Breogán, CAI Zaragoza y Manresa, también recurrieron a él. Y solamente una vez, en la 99-2000, rebasó los diez puntos de promedio. Lo suyo era otra cosa: la cursilada que solemos decir de los intangibles.

“Los años de baloncesto son muy bonitos de vivir. Los recuerdas siempre, sobre todo si has estado con equipos que han luchado arriba”, apunta. Sí: el baloncesto es un deporte individual que se juega colectivamente, suele decirse, y en eso siempre cuadran jugadores como Sabaté.

En Menorca se quedó a vivir. Es donde está su pareja y una niña de ambos. ¿Recordáis que contamos que Antón Soler seguía jugando con 48 años? Pues bien, comparte equipo, el La Salle de Mahón, con Sabaté, que acaba de hacer los 40. Hay otro ilustre veterano en ese ‘ajo’, ‘Tisi’ Reynés. “Buscamos pasarlo bien y reírnos un rato. Estamos disfrutando. Se cree que es el inicio del renacimiento del basket en la isla”, cuenta Francesc.

Las canastas no son ya más que ocio tras contribuir en el 2010 al ascenso del Menorca Basquet con muy poco tiempo en pista. Ahora está buscando trabajo, como tantos otros, tras haber ejercido como comercial y contable. No le falta preparación: estudió Empresariales y ha hecho varios cursos complementarios. “Sabía que sería un poco difícil, porque hay poco trabajo. Espero conseguirlo pronto porque creo que el baloncesto te da muchas cosas, entre ellas una disciplina y la capacidad para trabajar en grupo. Creo que eso es importante”, apostilla.