Guy Goodes: Israelí de caché en Torrelavega

Guy Goodes: Israelí de caché en Torrelavega
En acción.

Javier Ortiz Pérez

Guy Goodes pasará a la historia como el primer israelí en jugar en España. Vale que no ha habido muchos (después de él solo han llegado Tal Burstein, Ravid Limonad y Lior Eliyahu), pero que conste que este base inteligente y anotador de 1,90 no fue un cualquiera.

Ocurrió en la campaña 1999-2000 con el Cantabria Lobos. Todavía estaba en su mejor momento. Era internacional con su país, con el que había disputado un par de Eurobaskets (1995 y 1999) como hombre importante. Además, había coleccionado una previsible retahíla de títulos domésticos con el Maccabi de Tel-Aviv, tras lo cual se había asomado a la A2 italiana con Caserta. A Torrelavega llegó en un año de mucha ambición como club, con varios nombres de prestigio en la plantilla como Mario Boni o David Vaughn, pero que acabaría con una salvación muy sufrida.

Goodes fue uno de los jugadores más destacados de la plantilla, promediando 8,2 puntos y 2,4 asistencias en 25 minutos. Formaba una sólida pareja de bases con Joaquín Ruiz-Lorente y también podía ayudar como escolta. Tiró mucho más de tres (126 veces) que de dos (72).

Protagonizó una anécdota muy buena el 19 de septiembre de 1999 debido a sus convicciones religiosas. Estuvo a punto de no jugar frente al Barcelona porque coincidía con una fiesta judía, el ‘Sukot’ (la conmemoración de los 40 años pasados por el pueblo de Israel en el desierto del Sinaí en busca de la ‘Tierra Prometida’), pero finalmente el partido se cambió de horario y él pudo saltar a la pista. Anotó 15 de los 57 puntos del Lobos, que fue derrotado. Después no pudo viajar con el equipo de regreso porque debía rezar.

“Mi tiempo en España con el Lobos Cantabria fue estupendo, tanto a nivel de baloncesto como de vida. Solamente puedo decir cosas buenas”, afirma, haciendo un alto en sus labores como ayudante de David Platt en el Maccabi Tel-Aviv. “Fue una gran experiencia gracias a los compañeros de equipo y los aficionados, así comopor la ciudad. Todavía tengo amigos desde entonces con los que hablo por teléfono o me encuentro cara a cara cuando viajo a España con el equipo para jugar la Euroliga”, asegura.

Prácticamente enseguida después de retirarse en el 2004 empezó una carrera de entrenador en la que ha sido primero en Maccabi Rishon (precisamente su último club como jugador) y Hapoel Jerusalem y segundo en una etapa anterior en el Maccabi de Tel-Aviv. “Creo que lo estamos haciendo bien, aunque estamos trabajando mucho. Todos los días estamos desde las ocho de la mañana a las ocho de la tarde en la oficina o en la pista, pero es un trabajo que adoramos y que además nos permite ganar dinero”, apostilla. Ah, también ha sido ayudante en la selección de Gran Bretaña.