Patrick Femerling: Fiabilidad teutona

Patrick Femerling: Fiabilidad teutona
En el Barcelona (2002-04).

Javier Ortiz Pérez

Sí, siempre hay alguien que tiene que hacer el trabajo, incluso en los equipos grandes. Por eso Patrick Femerling fue tan útil en un histórico Barcelona: el primero que consiguió la Euroliga. Fue en el 2003 y el físico del alemán era una barrera difícil de superar para los rivales.

El tipo mide 2,13 y tenía muchísima fuerza y bastante coordinación. Claro, en ataque no era un estilista, pero en un equipo que tenía a Sarunas Jasikevicius, Juan Carlos Navarro, Gregor Fucka y Dejan Bodiroga tampoco nadie pensaba en pedírselo. Femerling se alternaba con Roberto Dueñas, que también era peligroso en ataque, en la posición de ‘5’. Curioso es recordar que, aunque no fue titular, en aquella final continental jugó 26 minutos (por 21 de Dueñas) y dio bastantes problemas a los interiores de la Benetton: 9 puntos, incluyendo un 7/7 en tiros libres.

Ya llegó aquí siendo importante a nivel europeo: fijo en la selección de Dirk Nowitzki (bronce en el Mundial-2002 y plata en el Eurobasket-2005), había pasado un par de temporadas en el Olympiacos e incluso probado en la NBA, aunque sin éxito. Ya conocía Estados Unidos por su formación en la Universidad de Washington. Bajo las órdenes de Svetislav Pesic, que ya le había dirigido en el Alba de Berlín, estuvo dos campañas de azulgrana (2002-03 y 2003-04), tras lo cual se marchó al Panathinaikos (otras dos). Volvería a España de la mano del Caja San Fernando en la 2006-07. Siempre ofreció un rendimiento fiable y monocorde y que desde luego no explicaban los números (6,9 puntos y 4,8 rebotes en 21 minutos en su total en ACB).

Tras volver a su Alba de Berlín, se retiró en el 2012 ya con 37 años, pasando rápidamente a los banquillos. Entrena a un equipo junior del equipo de la capital alemana y también colabora con la federación nacional llevando a la selección sub-16. También está completando su formación con una carrera en la universidad y “last and not least” (como dice en el correo que me ha enviado) está casado con Caroline, que “compartió mis experiencias profesionales en el baloncesto y con la que tengo dos fantásticas hijas”.

Según cuenta, tiene “recuerdos maravillosos” de su paso por España. “Disfruté del estilo de vida, la gente y por supuesto de jugar al baloncesto. En Barcelona fueron dos años muy exitosos y también tuve una buena experiencia en Sevilla. Ganar la Euroliga es lo mejor”.

Destaca además que “es un privilegio vivir de algo que amas y tener la oportunidad de ganar títulos. Jugar con y contra tantos buenos jugadores a lo largo de todos estos años siempre me motivó. Lo mejor de los compañeros es que te dan la posibilidad de mejorar”.