Brent Dabbs: Cuatro intrascendentes partidos en Girona

Brent Dabbs: Cuatro intrascendentes partidos en Girona
Jugando con máscara en Italia.

Javier Ortiz Pérez

Reconozco de entrada que no sé mucho sobre la vida, obra y milagros de Brent Dabbs. El hecho objetivo es que sus únicos partidos en España fueron en la 94-95 con el Valvi Girona sustituyendo a Reggie Smith. Sus números tras cuatro encuentros fueron de 10,3 puntos y 8,3 rebotes y su contrato no fue renovado después de ese mes en el que fue de más a menos. Tanto fue así que sus valoraciones fueron decrecientes: 21, 14, 7 y 3. Por si fuera poco, el equipo catalán, entonces entrenado por Quim Costa, perdió los cuatro.

Por lo que he podido preguntar, era un tipo fibroso, voluminoso (2,08) y trabajador, especialista en el tema defensivo. Al parecer, no era lo que necesitaba el equipo, que era más bien puntos desde el interior. Como persona, reservado, algo despistado. En fin, una historia más de jugador que pasa de puntillas por aquí. Una historia más de vida.

Es de esos que conoció bien mundo gracias al baloncesto: Finlandia, Polonia, Portugal, Croacia, Francia, Puerto Rico y Angola, donde consta su último equipo en la 2001-02, ya con 36 años. Muy a menudo ejerció de sustituto o fue sustituido. Fue rara la temporada que completó sin ninguna de esas dos condiciones.

Pese a esa aparente intrascendencia en la historia de nuestra liga, no pude evitar enviarle unos mensajes a su perfil de Facebook. En ellos respondió siempre con gran rapidez, pero muy pocas palabras. De principio, se mostró sorprendido del contacto: “No es tanto lo que yo recuerde, sino cómo me recordáis a mí allí”.

Después, dijo que se sintió “muy bien en España” y que la echa de menos. “Me encantó la comida y el estilo de vida y además el modo en el que mis compañeros me acogieron”, añadía. Según contó, vive en Peekshill, su ciudad natal, situada al norte de Manhattan y justo a orillas del Hudson. “Estoy divorciado y tengo un hijo de doce años, Brent junior”, respondió cuando le pregunté por su vida actual. “Soy profesor de Educación Física en Atlantic City, en el estado de Nueva Jersey, y todavía intento mantenerme en forma jugando en pequeñas ligas”, apuntó. Tiene 46 años. No le faltó el sentido del humor cuando le sugerí si quería añadir algo más: “Chicos, ¿necesitáis a un jugador viejo?”.

En su estado de Facebook hace unos días comentaba que debía acudir al funeral de su mejor amigo. No sé por qué, intuía que esta historia iba a terminar algo triste.