Fabrizio Ambrassa: Prestigio italiano sin confirmar

Fabrizio Ambrassa: Prestigio italiano sin confirmar
Con la Kinder de Bolonia.

Javier Ortiz Pérez

Tenía bastante cartel en el baloncesto italiano Fabrizio Ambrassa cuando fichó en la 2002-03 por el Lucentum Alicante. Siendo junior había visto desde el banquillo las Copas de Europa ganadas por el Tracer de Milán 86-87 y 87-88. Compartir vestuario con gente como Bob McAdoo, Dino Meneghin y Roberto Premiere debe curtir. Muchos años después tuvo una participación un poquito más activa en la Euroliga de la Kinder Bolonia 2000-01 de los Manu Ginobili, Marko Jaric y Antoine Rigadeau. No debe haber muchos casos de jugadores que sean campeones de la máxima competición continental con tanto tiempo de paréntesis.

Era un alero elegante, de buena mano, y con el clásico carácter competitivo de los transalpinos. Pero aquí llegó ya con una cierta edad que seguramente no le permitió cumplir con lo que se esperaba. Aquella aventura –la única que tuvo fuera de su país— no terminó bien para nadie.

Desde luego, a los ‘grandes’ de Italia les gustaba. No solamente jugó en Milán y Bolonia, sino también en Treviso y Roma. Totaliza tres ligas y dos copas, además de una Korac y una Intercontinental y las tres Copa de Europa reseñadas. En su mejor momento llegó a ser internacional (17 veces, 90 puntos en total), aunque no disputó ningún gran torneo.

Un currículum así le resultó atractivo al conjunto alicantino, que no le quería para un papel preponderante, pero sí para echar una mano. El resultado fue absolutamente decepcionante: fue cortado después de siete encuentros en los que anotó solamente 2,1 puntos en 17 minutos, con un terrible porcentaje de triples del 17% (3 de 17).

¿Qué le pasó? Cuando se le contacta, lo primero que dice es que estuvo “orgulloso” de jugar en España y que el estilo de vida le pareció “fantástico”. “Llegar a la ACB fue la cumbre para mí en el baloncesto”, explica. Pero claro, hay que explicar también el bajo rendimiento, y ahí alude a motivos muy personales. “Era un momento muy particular en mi vida familiar y necesitaba volver a Italia antes de que terminase la temporada”, justifica.

Los dos últimos años entrenó en Rimini después de su aprendizaje en los banquillos en sus categorías inferiores, pero abandonó el club el pasado verano. Ahora dice que busca una nueva experiencia como técnico. Para despejar dudas, aclara que volver a Italia fue un acierto a nivel familiar. “Ahora todo va bien”, apunta.

Última curiosidad muy Wikipedia: ha intervenido, aunque episódicamente, en un par de películas, ‘Così è la vita’ y ‘Tutti gli uomini del deficiente’.