Alfonso del Corral: Tenacidad en la pista y en la consulta

Alfonso del Corral: Tenacidad en la pista y en la consulta
En el Inmobanco (Foto: Nuevo Basket).

Javier Ortiz Pérez

Alfonso del Corral. O, más bien, el doctor Del Corral. Desde que se retiró, en 1988, ha seguido más o menos presente en la prensa deportiva, pero no como entrenador, sino como médico. Al igual que Juan Antonio Corbalán (hay más casos, ya los veremos aquí), compatibilizó admirablemente el baloncesto profesional con unos estudios tan densos como los de Medicina. Y ahora se convirtió en un traumatólogo de mucho prestigio que llegó a dirigir los servicios médicos del que fue su último club, el Real Madrid.

Quienes no recuerden al Del Corral jugador, que piensen en un jugador no muy alto (1,92), pero sí fuerte, con un rasgo muy particular: un enorme tórax. En la recta final de su trayectoria se especializó en el trabajo defensivo. Una garantía de darlo todo. No siempre fue así en el sentido de que en los clubs anteriores al Madrid sí tuvo más protagonismo en ataque. Su llegada en 1984 ya veterano (28 años) supuso una sorpresa y salió muy rentable. Hasta entonces había lucido Estudiantes, Inmobanco, unos meses en Ferrol y Cajamadrid, pero no se pensaba que podía ser tan útil a un ‘grande’.

“Fue una etapa muy llena de satisfacciones, pero también muy laboriosa. Compatibilizar el deporte con la carrera y la tesis, e incluso con el trabajo, no resultaba sencillo. Los tiempos eran más fáciles entonces y todo el mundo te ayudaba a compaginar las dos cosas. Tampoco era una cosa tan rara como ahora. Es cierto que en baloncesto había más casos como el mío”, recuerda Del Corral haciendo un alto en sus ocupaciones. Aunque uno siempre que llama a un médico le parece que está muy ocupado, él estuvo amable hasta el extremo.

“Estudié Medicina en la Autónoma. Y haber estado en el deporte de alta competición imprime carácter, tenacidad. Yo soy de los que piensan que el 90% de las cosas que se consigue en la vida es gracias al superación y al trabajo”, añade. Sí, él era algo así sobre la pista. “Era consciente de que técnicamente no tenía el talento y la clase de otros jugadores y que tenía que compensarlo. Al menos se puede decir que era machacón”, explica.

Fue llamativo ver lo bien que se acopló a los Corbalán, Iturriaga, Fernando Martín, Romay… “Es verdad que no fui de las primeras elecciones dentro de mi generación, pero me identifiqué mucho con ellos cuando llegué. Formamos un grupo muy majo”, apunta. Eso se transformó el títulos. Del Corral tiene en concreto dos Ligas, dos Copas y una Korac, escapándosele la Copa de Europa de 1985 ante la Cibona de Drazen Petrovic.

Se hizo una eminencia en los campos de la ortopedia y la traumatología dentro del Hospital Provincial de Madrid, que tiene una gran tradición en ello. Después, montó su propia consulta y forjó vínculos con la prestigiosa Clínica Ruber. “Me enamoro mucho de lo que hago. Esa misma pasión que tenía con el baloncesto la llevé a la medicina”.

Por descontado que sigue con interés lo que está haciendo el Real Madrid. “Es una alegría verle jugar ahora y es posible que sí, que se parezca al de nuestra época en el sentido que se ve que se divierten y les gusta correr. Pablo Laso le está dando un toque que va más allá del de un mero entrenador. Se ve que tenía un proyecto en la cabeza y que lo ha estado refrendando con jugadores cada vez más adecuados para eso”, analiza.