Alberto Abalde: Otro creador de una estirpe

Alberto Abalde: Otro creador de una estirpe
Lanzando en suspensión en A Malata.

Javier Ortiz Pérez

Hace no mucho hablé aquí de Félix de la Fuente, un jugador 'ochentero' que es padre de chico y chica que llegaron más o menos a la élite. Alberto Abalde va por el mismo camino: fue 'santo y seña' durante una época en el baloncesto gallego y más concretamente en el OAR Ferrol y ahora, tras ver debutar entre las mejores a su hija Tamara, cuida con mimo a Alberto, internacional en categorías inferiores y una de las grandes promesas del Joventut.

Los genes son los genes. Alberto Abalde 'padre' era un alero de 2,01 muy de la época: todo corazón, no exento de calidad, y que se adaptaba a lo que le pedía el entrenador, que podía ser también ayudar bajo los tableros. Acumular 154 partidos en la ACB a lo largo de cinco temporadas no es sencillo (todas en el mismo club), aunque esos 4,6 puntos y 1,9 rebotes en 19 minutos no sean de relumbrón. En aquel ecosistema, la anotación corría a cargo de Manolito Aller y el trabajo interior recaía en Anicet Lavodrama. Fede Ramiro o Ricardo Aldrey dirigían el cotarro. Alrededor de ellos se formó un equipo sólido que se manejó bien en la zona media-baja de la clasificación. Si queréis leer más sobre aquella aventura ferrolana, os remito a un artículo que hace no mucho me sacó ACB.com aquí.

Abalde procedía del Obradoiro. Es la demostración de lo bien que trabajaba la cantera el OAR, que captaba a los mejores de su comunidad autónoma. De hecho, él no es de Ferrol, sino de Vigo, donde vive actualmente. "Llevo una vida normal en familia, desarrollo una actividad profesional en el sector bancario tan denostado actualmente, y tengo un negocio relacionado con el turismo con mi esposa. Además, he seguido en contacto con el basket y ya hace años que saqué el título de entrenador superior y entreno y formo jugadores jóvenes, actualmente en el junior del Marin Peixegalego", me escribe con enorme amabilidad.

Su relación con el basket también es cuidar al máximo la carrera de sus hijos. Tamara Abalde a la que, por cierto, y poniéndonos algo machistas, muchos consideran la baloncestista española más guapa-- completó su formación en USA y ha sido internacional y jugado en varios equipos de la Liga Femenina, aunque desde hace un año se apuntó a la tendencia migratoria de las 'cracks' nacionales y ahora está en el Basket Landes francés. Tiene 23 años, mide 1,90 y es ala-pívot. Alberto, como he señalado antes, fue captado por la Penya y tiene muy buena pinta con su 1,99 jugando de escolta y sus 16 años.

Siempre suelo preguntar a los jugadores qué recuerdo les queda de su época como profesionales. Abalde me ofrece una reflexión que muchos compartimos como respuesta: "Sobre todo había más compromiso, identificación por parte de todos los jugadores hacia sus clubes. Antes jugadores como Chichi Creus, Epi, Corbalán, Fernando Martin o Manolo Aller, Mico Saldaña, Miguel Loureiro, Anicet Lavodrama y yo mismo demostrábamos cada domingo un cariño hacia los colores que ahora con la globalización no se da. Antes todo era más romántico. Recuerdo además los viajes y la tremenda camaradería que había incluso con los rivales, pero supongo que esto engloba a toda la sociedad. No obstante, el baloncesto ha mejorado muchísimo y ahora el nivel es muy superior. Más alto, más rápido, más fuerte. En suma, más talento individual, no táctico. En fin, los cuentos del abuelo cebolleta, jajaja".