Kornel David: El húngaro es ‘presi’

Kornel David: El húngaro es ‘presi’
En el Tau.

Javier Ortiz Pérez

Ser el primer (y único) húngaro en jugar en la NBA debe colmar de satisfacción a Kornel David, en quien se fijaron los Bulls ‘post-Jordan’ siendo todavía bastante desconocido a nivel europeo. Entre los mejores aguantó tres años (109 partidos, 5 puntos y 2,8 rebotes de media), incluyendo contratos en Detroit, Clevelando y Toronto. Fue el preludio de una etapa en la ACB en la que dejó bastante buen recuerdo tanto en Vitoria como en Las Palmas.

Jugó tres temporadas en el Tau (dos Copas del Rey y finalista de Liga y Euroliga) y dos en Gran Canaria, totalizando 196 encuentros con promedios de 9,4 puntos y 3,9 rebotes en 23 minutos. Curioso que empezase como extracomunitario y, por la apertura de fronteras para los profesionales de la Europa del Este, se revalorizase con el tiempo. Pero no era para menos. Fuerte, profesional, serio… El típico jugador que no da un problema. Era un ‘4-5’ que con el tiempo se fue alejando del aro, un poco como les pasa a casi todos. Quizás al 2,08 oficial que aparece en la web de la ACB haya que recortarle dos o tres centímetros.

Ahora ha pasado de las pistas a los palcos: es presidente del Alba Fehervar, uno de los equipos en los que brilló a principios de los 90 en su país. Por cierto que este verano tomó una importante decisión relacionada con su época española: eligió como entrenador a Carlos Frade, que era ayudante de Pedro Martínez en el Gran Canaria cuando Kornel jugaba allí. Debieron gustarle sus métodos de trabajo.

“Pasé cinco años en España y fue un tiempo estupendo, porque jugué en el baloncesto de más alto nivel en Europa. Vitoria fue un poco diferente que Las Palmas, y no solo por el clima y los equipos, pero es que competir en la Euroliga y jugar Final Four y por la Liga fue impresionante, especialmente cuando eres uno de los mejores jugadores del equipo. Jugué muchos minutos y disfruté de cada segundo”, recuerda desde el país magiar.

También tiene un agradable recuerdo de las personas. “A la gente en España le encantan los deportes. Tenía gran admiración por los aficionados que siempre me animaron a mí y al equipo, incluso cuando teníamos malos días”, explica.

En su propia definición como jugador, considera que era “alguien que sobre todo intentaba trabajar duro sobre la pista, donde creo que lo dejé todo”. “Tuve grandes compañeros con los que me encantaba jugar. Tuve un papel importante en todos los equipos y los aficionados me hicieron sacar el cien por cien de mí e incluso más. Estoy orgulloso de haber pasado por tantos clubs y agradezco a los entrenadores el apoyo que me dieron siempre”, añade.

En su vida actual, destaca sobre todo que está “muy ocupado”, ya que no solamente presidir el club le ocupa tiempo. “También son ‘international scout’ para los Milwaukee Bucks [anteriormente lo había sido para Phoenix Suns] y comento en televisión partidos de la NBA y de la liga húngara también, así es que no me queda mucho tiempo”. Es indudablemente el mejor jugador de la historia de su país.