Carlos Cazorla: ’Currante’ fiel

Carlos Cazorla: ’Currante’ fiel
Fuenlabrada.

Javier Ortiz Pérez

Tenemos todavía bastante fresco en la retina a Carlos Cazorla. Se retiró del baloncesto en el 2011 después de una sólida carrera que desarrolló casi íntegra en la actualmente denominada Liga Endesa. Solamente bajó un año a la LEB, la temporada 2008-09, y obtuvo el premio de un ascenso.

Fue de los jugadores cuyo perfil de ‘laboriosidad’ empezó a estar más reconocido, muy en la línea de Carlos Jiménez, Rodrigo de la Fuente o Lucio Angulo. Quizás él estaba un peldaño por debajo de los tres, pero siempre se hizo muy necesario en los equipos en los que estuvo gracias a esa capacidad para hacer el trabajo oscuro y adaptarse al rol necesario a cada momento. Le faltó un poquito de tiro lejano (33% lanzando 1,2 por partido) para subir a ese siguiente nivel. Pero era un ‘stopper’ sobresaliente.

“Igual me encasillé demasiado a mí mismo en tareas defensivas y a veces pienso que podía haber hecho algo más. Siempre intenté ponerle mucho trabajo y dedicación a todo y no tuve nunca queja ninguna de los clubs, pero hubiese estado bien ser algo más completo”, analiza ahora, con un poco de perspectiva. No es poco lo que hizo tampoco: 485 partidos ACB entre Vitoria, Fuenlabrada, Sevilla, Menorca y Alicante, aunque es cierto que 4,4 puntos y 2,8 rebotes en 19 minutos no son promedios rimbombantes. En todos los equipos menos en el balear estuvo como mínimo tres temporadas, un dato que da idea de lo apreciado que era su papel.

Él mismo argumenta que “en un equipo no puede haber solo estrellas, también tiene que haber otro tipo de jugador que sea el que ayuda en determinados momentos. Todos tienen su importancia a la hora de conseguir los éxitos”.

Cazorla, que llegó siendo un crío al Baskonia procedente de Canarias siguiendo los pasos de su hermano Juan Pedro, está especialmente agradecido al club vitoriano “porque me dio la oportunidad de entrar en el mundo del baloncesto profesional”. A las órdenes de Manel Comas consiguió la Eurocopa (antigua Recopa) del 96. Después llegarían Fuenlabrada, donde considera que vivió “su explosión, el mejor Cazorla a nivel individual” y un cierto regusto amargo tanto en el Caja San Fernando (“quizás quise dar un paso adelante, pero hubo problemas y no llegamos a los playoffs”) y Menorca (“me costó arrancar por temas de lesiones”). En Alicante volvería a disfrutar del baloncesto.

¿Qué ha hecho desde que se retiró? Un poco trasladar el carácter humilde y sacrificado que tenía en la pista. “El cuerpo ya no me funcionaba para el baloncesto y estuve intentando entrenar con algún equipo de EBA, pero me dolía todo. Vine a vivir a Vitoria, de donde es mi mujer, y me puse a estudiar porque realmente no me había dado tiempo mientras jugaba y tenía ganas, así es que me matriculé en un grado superior de administración y finanzas y lo terminé en dos años. Ahora he conseguido trabajo como administrativo a media jornada”, cuenta.

Cazorla no descarta volver al mundo de la canasta de alguna manera, pero ha preferido disfrutar de este paréntesis. “Es curioso, pero echaba de menos cosas como tener los fines de semana disponibles. Igual a la larga de lo que tengo ganas es de entrenar a chavales, pero de momento estoy contento así”, apostilla.