Dick Miller: DEP un ex Valladolid y Granollers

Dick Miller: DEP un ex Valladolid y Granollers
Reportaje en Nuevo Basket.

Javier Ortiz Pérez

Dick Miller falleció el pasado 11 de enero en Romulus, Michigan, aparentemente de un ataque cardíaco. No fue un americano excesivamente conocido en España: estuvo en la temporada 81-82 como miembro del Miñón Valladolid, pero solo para los partidos de la Copa Korac (entonces en la Liga Nacional solo se permitía un extranjero por equipo) y en la 83-84 regresó para disputar la primera edición de la ACB con el Granollers. Tuvo unos números bastante discretos entonces: 11,6 puntos y 6,6 rebotes.

Miller era zurdo, medía 2,03 y era blanco. Sobre todo era un tirador. Fue encontrado en una habitación de hotel poco antes de coger el vuelo de regreso a Sudáfrica, donde vivía en los últimos años, tras pasar las vacaciones navideñas en Estados Unidos. Trabajaba para la empresa Centron Energy, en Johanesburgo, y había sido experto en cuestiones comerciales y contables en otras empresas.

Nacido Richard Miller en la gélida Milwaukee, fue una estrella en su universidad, Toledo, donde fue apreciado por su capacidad de liderazgo. Entró en la segunda ronda del ‘draft’ de 1980 elegido por Indiana, pero su participación con los Pacers (cinco partidos) y con Utah (tres) resultó testimonial. Dio el salto a Europa en busca de minutos, pero tampoco terminó de encontrarlos en 1981 en Valladolid.

En el número 43 de Nuevo Basket, en noviembre de aquel año, he encontrado una curiosa entrevista de tres páginas con él. En ella se quejaba de la NBA (“la mayoría de los rookies lo pasan muy mal, después de estar acostumbrado a jugar en la Universidad, y encontrarte con cantidad de jugadores buenísimos delante de ti”), sobre todo de los desplazamientos: “aquello se me hacía inaguantable, porque eran muchos viajes, sin poder entrenar, para luego jugar”.

Según cuenta Juan Carlos Real, el autor del reportaje, Miller estuvo simpático con él. “¿Volver con los profesionales? Lo veo francamente difícil, aunque me gustaría mucho jugar en la NBA. Lo que no sirvo es para estar viendo el partido desde el banquillo. He venido a España a sabiendas de lo que me esperaba, pero aquí al menos podré entrenar con normalidad; por supuesto que quiero jugar mucho y recuperar la forma. Había llegado a perder la confianza en mí mismo, pero creo que pronto volveré a ser el de antes. He encontrado una mentalidad muy buena para desarrollar el tipo de baloncesto que me gusta”.

Aseguraba que se veía con capacidad para jugar bien en España porque “en general el potencial de los equipos es similar al de las Universidades americanas”. No llegaría a debutar entonces en la liga ya que el extranjero ‘titular’ era el estelar Nate Davis, que no tuvo ningún problema físico durante la campaña. Ya entonces daba un anticipo de lo que sería su vida laboral tras el baloncesto: “Estudié Educación Física, pero me di cuenta que como profesor no tendría paciencia para aguantar a muchos niños en una clase, y me incliné por ‘business’ (Empresariales). Sí, ya sé que son dos profesiones muy distintas, pero he llegado a la conclusión de que prefiero los números”.

Descanse en paz.