Kebu Stewart: Fugaz músculo en el ‘Estu’

Kebu Stewart: Fugaz músculo en el ‘Estu’
Uno de sus cuatro partidos con el Estudiantes.

Javier Ortiz Pérez

No fue un gran Kebu Stewart el que vimos en España, y eso que traía cierto pedigrí de otras ligas europeas. Únicamente estuvo un mes en el Estudiantes de la temporada 2003-04, cumpliendo un contrato temporal en sustitución del lesionado Andrae Patterson. Sus promedios de 7,2 puntos y 4,5 rebotes en 19 minutos no invitaron a renovarlo y se siguió ganando la vida aquí y allá haciendo gala de un enorme despliegue físico, pero también de un cierto desapego por las normas. Antes lo había hecho en Puerto Rico, Rusia y Polonia y posteriormente jugaría en Serbia, Italia, Corea del Sur y Letonia, hasta el 2007.

Mirando atrás, se le auguraba un futuro mejor en su época de ‘high school’. Uno de los muchos ‘ballers’ que lo aprenden todo en las canchas de Brooklyn. Acudió a la prestigiosa Oak Hill Academy, de la que han salido jugadores como Carmelo Anthony, pero su llegada a la universidad empezó a hacer públicos sus problemas de carácter. En la UNLV chocó a menudo con el cuerpo técnico y fue transferido a un Division II como Cal State Bakersfield. Eso no le impidió ser el mejor reboteador a nivel nacional y campeón de esa ‘segunda división’ de la NCAA.

Los Sixers le seleccionaron en el puesto 35 del ‘draft’ de 1997. Pensaban que detrás de sus 2,03 de puro músculo todavía había un jugador aprovechable a ese nivel y llegó a jugar quince partidos en la NBA (2,7 puntos y 2,1 rebotes), pero nada más. Empezó entonces su aventura internacional, salpicada en ocasiones de problemas disciplinarios. Tuvo, eso sí, momentos brillantes, como promediar 17,5 puntos en la Euroliga con el Hapoel de Jerusalem.

“¡Me encantó Madrid!”, exclama cuando se le pregunta por su experiencia española. “La ciudad, la gente, la comida y mis compañeros de equipo fueron estupendos. La de España es una liga de alto nivel y disfruté de la cultura”, añade. También ofrece una reflexión sobre la diferencia entre el baloncesto europeo y la NBA: “La principal es que el ritmo de juego es más alto en América y por supuesto están los mejores jugadores. En Europa creo que gastan demasiado tiempo en entrenar y enseñar”.

Según cuenta, se ve a sí mismo “como un luchador y un jugador. Me encantan los partidos que tienen intensidad”. Actualmente vive en California y trabaja como entrenador asistente en su antiguo instituto. “Simplemente intento sobrevivir”, apunta.