Samuel Puente: Jugador, entrenador y presidente, un caso único

Samuel Puente: Jugador, entrenador y presidente, un caso único
Tiro lejano (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Nadie, absolutamente nadie, ha reunido en la ‘era ACB’ las tres condiciones que ha protagonizado Samuel Puente, además en un mismo club: primero fue jugador, luego entrenador y por último presidente. Los casos son numerosos cumpliendo dos de los tres papeles, e incluso Joaquín Costa Prat, el máximo mandatario del Herbalife Gran Canaria, ha sido las tres cosas, pero no jugador en la etapa moderna de la liga, desde 1983. Puente está en un papel privilegiado para ver el baloncesto español desde esas perspectivas tan distintas.

Lo hizo todo en el Club Baloncesto Valladolid, donde es fácil imaginar que es todo un icono. Y eso que no es pucelano, sino madrileño. A la capital del Pisuerga llegó por primera vez en 1973, cedido por el Real Madrid. Volvió a la ‘Casa Blanca’ y consiguió algunos títulos como secundario de una plantilla mítica (una liga, una Copa, una Copa de Europa y un Mundial de Clubs). Sin embargo, su sitio estaba en Valladolid, donde permaneció íntegra la década de los 80. Luego ya concluyó su trayectoria en las pistas de la mejor manera posible, con un ascenso en el Elosúa León, en la 90-91.

Se trataba sobre todo de un tirador, aunque, matiza, “al principio también fui especialista defensivo. Como es lógico vas evolucionando con el tiempo. Incluso, con mi 1,97, empecé como pívot y terminé algunos partidos jugando de base”. 172 encuentros ACB le contemplan con una media de 14 puntos en 27 minutos, incluyendo un 42% en triples. “El baloncesto ha sido mi vida. He estado dentro de este deporte durante 35 años, y le estoy muy agradecido porque me lo ha dado todo”, agrega.

Su trayectoria en el banquillo fue menos brillante. En la campaña 92-93 se hizo cargo del Forum Valladolid sustituyendo a Javier Casero, de quien era ayudante, y logró el objetivo de la permanencia, pero fue destituido a los pocos meses de iniciarse la siguiente por los malos resultados. Su balance en esa campaña y pico fue de 8 victorias y 25 derrotas. Por lo que deja traslucir, su recuerdo del banquillo no es bueno. “Como jugador está claro que se disfruta mucho más. Si eres el entrenador y el equipo gana, está visto como si fuese lo normal, como si fuese tu obligación. Y si pierde, tú eres el culpable de absolutamente todo. Entrenar es muy bonito, pero en categorías de formación. En ACB la presión es muy grande”, reflexiona.

Con los años se hizo cargo durante un tiempo de la presidencia del club pucelano, donde también ha ocupado la vicepresidencia de la fundación que coordina la cantera. Tampoco los sillones le dieron tantas satisfacciones como los triples. “Hay un momento en el que por mucho que quieras a un club tienes que dejarlo. En el CB Valladolid la situación es complicada porque es un club que ha estado muy arriba y ahora resulta difícil sobrevivir con las ‘vacas flacas’. Han sido muchos años pasando muy buenos jugadores”, apunta.

En la actualidad, Puente coordina cuestiones técnicas en la Diputación de Valladolid, donde consiguió una plaza tras sacarse la licenciatura de Informática. No pierde de vista lo que sucede en el club morado, aunque, desde luego, con tantos años en primera fila está bien que se tome un descanso.