Maceo Baston: Dulce nueva vida

Maceo Baston: Dulce nueva vida
Machacando con el Joventut

Javier Ortiz Pérez

Si hay que escribir sobre Maceo Baston y su relación con España, mejor olvidar que estuvo en el Obradoiro 2010-11 en la Adecco Oro. Llegó como fichaje de renombre, pero, a sus 34 años, aquellos dos partidos de números indignos (4 puntos y 1,5 rebotes en 14 minutos) no expresan ni de lejos quién fue: uno de los mejores americanos que hayan pasado por Europa en lo que va de siglo. Y que ahora, por cierto, tiene un presente muy dulce.

Como tantos otros, Baston utilizó la ACB de lanzadera para una carrera globalmente buena. Y eso que había empezado practicando fútbol americano. Formado en la Universidad de Michigan, había sido un segunda ronda por los Bulls en 1998, pero no tuvo sitio en la NBA hasta cinco años después, cuando ya había pasado por la CBA, Italia y sobre todo por un Joventut en el que lucieron extraordinariamente sus tremendas cualidades físicas. ¡Qué mates! Esa espectacularidad sabía revestirla de eficacia. En la 2001-02, 15,8 puntos y 6,5 rebotes; en la 2002-03, números casi calcados (15,8 y 6,7)… Eso sí, no tuvo una salida lo que se dice muy limpia: en plena campaña alegó problemas familiares para marcharse a su país y unas semanas después fichó por Toronto Raptors.

En la NBA no llegó a tener su sitio (107 partidos, 2,7 puntos, 1,7 rebotes) ni antes (en Toronto) ni después (Indiana y Toronto) de un trienio espectacular que pasó en el Maccabi. En La Mano de Elías/Nokia Arena pudo dar rienda suelta a su ansia por ganar: tres ligas, tres copas y, sobre todo, dos Copas de Europa. Y en unos números similares a los que firmó en Badalona, no como secundario. Su atleticismo estaba entonces en su mejor momento.

Tras el ridículo de Santiago (por lo que parece, fue él mismo el que decidió romper el contrato), volvió a Israel, pero tampoco resolvió mucho. Ya tenía 35 años y el tiempo, como a la mayoría, le había atropellado.

Ahora viene el azúcar. Y a toneladas. En su regreso a Estados Unidos he encontrado un reportaje espectacular: regenta un negocio de ‘cupcakes’. Junto con su mujer Yolanda y una socia llamada Michelle Brown decidió abrir en Royal Oak (Michigan) Taste Love Cupcakes, cuya web podéis explorar aquí Para ello contó con la ayuda de un programa de la NBA en el que se asesora a los ex jugadores sobre qué hacer con su dinero cuando se retiran.

La iniciativa está teniendo éxito y, al menos en el 2012, estaba ya considerándose la expansión de la marca. Las ventas se triplicaron tras aparecer en ‘Cupcake wars’, un programa televisivo que se emite aquí en Divinity! Según cuenta, su papel está entre bastidores: “no soy pastelero, pero ¡hago de probador muchas veces!”.

También está ayudando extraordinariamente en el desarrollo de la carrera de su hijo, Maceo junior. Por lo que parece, el chico tiene una de las pocas cosas que le faltaban al padre: amenaza en el tiro exterior. La mayor parte de las canastas del ex jugador de la Penya eran más bien por fuerza y cerca del aro.